Jornadas del día internacional de la mujer Conferencia 'La conciliación es otra historia'

"¿Te ayudo? Si la lavadora no es mía y tampoco la plancha"

  • Los ponentes exponen el pasado desigual entre la mujer y el hombre y el presente con sus avances y discriminaciones y proponen medidas para mejorar el futuro

El salón de actos de la Casa de la Cultura estaba prácticamente lleno. Casi todas, mujeres -a excepción de algún hombre que quiso escuchar las reflexiones sobre la situación de la mujer-. Atendieron a la conferencia La conciliación es otra historia, que impartieron el filósofo y especialista en género Juan Manuel Delgado y la psicóloga y empresaria Ana Alonso.

Ambos ponentes intentaron presentar una visión de la mujer de ahora. Para ello se remontaron a la historia, en la que el género femenino quedó encargada de la gestión de los afectos, esto es, el cuidado de la familia, del marido, de los hijos, de los mayores y de las tareas domésticas -con un claro desequilibrio de género-. Un trabajo reproductivo, no reconocido, no remunerado, que se consideró inferior al de los hombres. "Ir a la guerra ha sido valorado más que tener hijos y cuidarlos", señaló Ana Alonso.

El colectivo femenino ha vivido destinado a ese rol específico. Sin embargo, desde hace un tiempo en España -en otros países la asunción de otros papeles fue anterior- intenta abrirse camino en ámbitos tradicionalmente masculinos y en muchos ocasiones vetados. En esas, y aunque cada caso es distinto, las féminas encuentran día a día obstáculos de todo tipo, entre otros, actitudes claramente discriminatorias. Otros son más sutiles, dado su espíritu cotidiano y que la sociedad lo tiene asumido. Es común, por ejemplo, escuchar que las mujeres cuidan mejor a otras personas que los hombres. Puede que no lo hayan intentado. La educación de los niños recae en la mujer. "Son las mujeres las que crían a sus hijos machistas, se dice. Pero no es verdad: un padre también educa con el tiempo que les dedica, con sus actitudes, con el tiempo que se lleve en el bar. También los vecinos y el colegio", advirtió Ana Alonso.

Sus propuestas para mejorar el futuro implican a distintos ámbitos: el personal, el familiar y el empresarial. El trabajo compartido en casa entre el hombre y la mujer, y los niños. "Yo detesto cuando dicen: 'Te ayudo'. Pero, si la lavadora no es mía. Tampoco, la plancha", ironiza. La flexibilidad horaria en las empresas, la implantación del teletrabajo para mujeres y para hombres o la asunción de los horarios europeos -frente al español con demasiadas horas en el trabajo- son algunas de sus propuestas.

Juan Manuel Delgado demostró las ventajas para los hombres de una mayor igualdad con un decálogo: más tiempo para compartir con tu pareja, aumento del bienestar social y personal, mayor complicidad -afectiva y sexual- con el otro, mayor disfrute de los hijos, nuevas competencias y habilidades, mayor independencia, aprendizaje del cuidado a sí mismo y a su familia, mejores valores de igualdad, la creación de una estructura familiar afectiva y convertirse en un buen ejemplo para la sociedad.

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