San Fernando

El futuro de los accesos a la ciudad, vinculado a la resolución del tranvía

  • La posible paralización de la actuación deja en el aire el estado en el que finalmente quedarán los accesos, a punto de finalizarse, pero con las trabas propias de la obra

El último acto de inauguración que las obras del tranvía en el tramo urbano de San Fernando acogieron el pasado marzo, referente a la colocación del césped en la zona de La Ardila, hacían presagiar que el punto final a tantos meses de actividad frenética, a tantos inconvenientes a vecinos, comerciantes y conductores, estaba llegando. Ese día, a comienzos del marzo, el dato ofrecido por las autoridades de la Junta de Andalucía confirmaba el presagio, el 97 por ciento de la actuación estaba concluido y, presumiblemente en los últimos días de este mes de abril la calle Real estaría lista para estrenar su nuevo aspecto de una vez para siempre. Iba a arrancar así el nuevo concepto de ciudad con todos los supuestos parabienes que eso, así lo advertían las autoridades locales y andaluzas, conllevaba. Pero esa realidad casi palpable se ha convertido de repente en un espejismo fruto de la reciente paralización de la actuación, en una resolución que de momento no se ha ejecutado a la espera de que la Junta llegue a un acuerdo con los vecinos denunciantes. ¿O no?

Incertidumbre pues ahora también en esos vecinos, conductores y comerciantes que temen que, efectivamente, estos últimos retazos de la intervención no se culminen y quede la obra, tal y como está, casi a punto, pero con vallas de obra, socavones y tráfico desviado, así como con dificultad de acceso. Rafael, un trabajador de la Bazán, aguardaba ayer cola en el acceso del puente del Gran Poder, y reconocía que las colas son constantes desde hace tiempo en las horas punta, una realidad que achacaba, entre otras causas, a la provisionalidad en las rotondas fruto de la obra del tranvía en Venta de Vargas, aunque también reconocía que esos problemas anteriores. "De todas maneras, la actuación no puede quedarse así", admitía.

En la otra punta de la ciudad, en la zona de La Ardila otra conductora, Ana, explicaba que la reducción a un carril en la entrada de la calle Real ralentiza el ritmo del tráfico. Y más arriba, en la zona de Borrego, otra rotonda provisional, rodeada de vallas, con un ordenamiento un tanto caótico, dificulta el paso de peatones de un lado a otro de la calle. Una mujer, que cruza en ese momento, se queja. "Esto no se puede quedar así", afirma repitiendo sin saberlo la misma frase que el conductor del puente del Gran Poder. Los vecinos denunciantes esperan una resolución pronta pero también lo hacen el resto de los isleños, después de tanta espera.

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