San Fernando

Voluntarios para Camposoto

  • Los 30 voluntarios del programa de vigilancia medioambiental cuidan cada día de la playa isleña y aseguran el bienestar de los bañistas que allí se congregan

Desde hace diez años, los bañistas que se acercan hasta la playa de Camposoto observan cómo unas figuras verdes caminan en pareja a lo largo de la costa. Las lechugas andantes, que les llaman. Se trata de los miembros del programa de voluntariado de vigilancia medioambiental.

Este grupo cuenta con 30 voluntarios que desde el 1 de julio vigilan que la zona esté libre de residuos de basura, a la vez que permanecen atentos para evitar la presencia de perros y pescadores en zonas destinadas a bañistas. Junto a esto también intentan que ningún usuario moleste a otro, regulando sobre todo el uso de pelotas en la playa. "Controlamos un poco la playa. Somos una especie de policía sin autoridad", declara Montse, coordinadora del grupo.

Los voluntarios acuden cada día de doce de la mañana a ocho de la tarde. Los días laborables hay dos en la playa, mientras que los fines de semana y festivos son cuatro. Su jornada consiste en hacer varias rondas a lo largo del día, desde la última bandera antes de la Punta del Boquerón hasta la zona militar, vigilando que nadie infrinja las normas de la playa. Además si el bañista lo desea puede pedir información sobre cualquier tema relacionado con Camposoto o el Parque Natural de la Bahía.

Este grupo se compone mayoritariamente de scouts, que colaboran durante el verano como vigilantes para conseguir dinero con el que pagarse parte de las actividades que realizan el resto del año. Con cada día de servicio ganan 24 euros. A través del grupo de scouts de la asociación Eryteia se ha reclutado a la mayoría de los voluntarios. "Me lo ofreció mi coordinador y quise apoyarle en el voluntariado", declara Pablo Luis, uno de los vigilantes medioambientales. "Mantengo limpia la playa, echo el rato y conozco gente", comentaba otro de los chavales.

El equipo lo conforman 30 voluntarios que se reparten en turnos de pocas personas que deben alternarse en la playa para ejercer el servicio. "Más o menos voy turnando los días para que todos tengan cinco al mes. Además siempre hay quienes no pueden los fines de semana y tenemos que compaginarnos", declara la coordinadora del programa.

Este grupo se forma todos los veranos y con este ya son diez los años que llevan prestando este servicio a la comunidad. Aún así no hay nadie que lleve tanto tiempo en el grupo. "La gente cambia de estudios y de ciudad, por eso los voluntarios suelen relevarse cada dos años", señala. Junto a este programa, los domingos también se realizan actividades relacionadas con la educación ambiental para niños en una carpa instalada junto al módulo de vigilancia.

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