San Fernando

Parkings, ¿necesidad o capricho?

  • Dinamizar el centro y cubrir las necesidades de los vecinos eran las razones dadas para proyectar numerosos aparcamientos Alameda, Plaza del Rey y León Herrero crearon debate

Las razones esgrimidas desde hace años para defender la construcción de parkings en la ciudad se han centrado en la necesidad de ofrecer espacios en el centro (o cercanos a éste) para que los ciudadanos pudieran llegar con sus vehículos a las zonas comerciales, es decir, para dinamizar la actividad económica en esta parte de la ciudad; y en la falta de aparcamientos para los residentes en La Isla. Para ello se elaboró en 2007 un plan de aparcamientos municipal, que se unía a las intenciones para el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y al que se fueron sumando otras propuestas. Sin embargo, seis años después sólo están construidos los garajes de Emperador Carlos y Coronación, que han tenido problemas para su salida, lo que ha llevado al Gobierno municipal a optar por la desafectación del subsuelo de estas plazas (y otros dos puntos de la ciudad) para reconvertir de esta manera su oferta de concesión administrativa en una venta que permitirá a los interesados obtener su propiedad completamente. La polémica por esta medida, que está en fase de tramitación administrativa, sirve para recordar el problema de estacionamiento que tiene la localidad; también, para comprobar el grado de realización de estos planes, afectados por la crisis económica; desde luego, para analizar con el paso del tiempo si las iniciativas eran necesarias o no; y, finalmente, para hacer un recordatorio de las vueltas y revueltas de muchas de esas ideas.

La dinamización del centro ha sido el argumento esgrimido por gobiernos, oposición y colectivos, principalmente la Asociación de Comerciantes de San Fernando (Acosafe), para justificar la creación de aparcamientos subterráneos bajo superficies muy céntricas de la ciudad. Para ello se planteó la construcción de uno en la Alameda Moreno de Guerra allá por 2005. Comerciantes y Ayuntamiento (en manos del PA) estaban a favor; PP y PSOE, en la oposición; IU, federación de vecinos Isla de León o Ecologistas en Acción mostraron su rechazo. El lugar era estratégico, ayudaría a la regeneración del casco histórico y a la actividad comercial, señalaba el estudio de viabilidad realizado. De opción de futuro la calificaba el entonces alcalde, Manuel de Bernardo. Se dará una mayor comodidad a los clientes del comercio del centro, argüía el presidente de Acosafe entonces, Manuel Martínez.

Pero llegaron a presentarse en torno a 600 alegaciones, se recogieron firmas en contra de esta actuación y se pusieron sobre la mesa los planes urbanísticos para apoyar tal rechazo. Incluso el contenido del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Histórico (Peprich) provocó el debate. En su aprobación inicial sí constaba la plaza dentro del catálogo de espacios urbanos y la normativa prohibe la creación de parkings bajo ellos, después en su aprobación provisional se dejó fuera por lo que no tenía esa protección. Ecologistas, por ejemplo, advertía de que se ponía en peligro su arbolado porque no se descartaba la tala. Se criticaba la poca consistencia del estudio de viabilidad. Y se insistió en que el Peprich volviera a incluir la Alameda como espacio protegido. Finalmente la falta de consenso y clara negativa de la ciudadanía y de algunos colectivos motivaron la marcha atrás del Gobierno andalucista.

En sentido contrario fue el cambio de opinión que tuvo el equipo de gobierno (ya con el PP como socio del PA) respecto a la construcción de un parking en la plaza del Rey. Al principio se negó y defendió sus argumentos: para empezar diversos estudios de la Junta de Andalucía desaconsejaban la creación de aparcamientos de esta índole en los centros de las localidades y apuntaba a la posibilidad de ponerlos en puntos periféricos. Pero, además, la situación del parking de similares características ubicado a pocos metros, el del Mercado Central, era clarificadora: no tenía una alta ocupación.

Acosafe, en cuya presidencia estaba la actual delegada municipal de Comercio, Cristina Arjona, lo consideraba prioritario. Era uno de los cinco propuestas que componían su plan alternativo de aparcamiento en el centro, que había elaborado la Confederación Empresarial de Comercio de Andalucía (Ceca) a petición de la entidad isleña: Plaza del Rey y Paseo General Lobo, los más importantes, y Sánchez de la Campa, plaza del Carmen y Colegio Naval Sacramento. De esta forma, se cubrían los espacios comerciales en un radio de 400 metros. También el PSOE apostó en diversas ocasiones por la céntrica plaza, aun cuando no cumplía con las directrices de la Administración andaluza. La férrea defensa que los interesados hicieron por la creación de este subterráneo provocó que el Consistorio la aceptara. Los trámites comenzaron, si bien la crisis económica influyó en su ralentización. Hasta que el actual gobierno de José Loaiza lo dejó en un segundo plano a la espera de que fuera viable, y ante la reducción del número de conductores que usan el bajo del Mercado Central.

Aunque ésta es la información más presente acerca de los pretendidos parkings (con plazas de rotación, es decir, para el uso de quienes acuden al centro por unas horas), que data ya de hace más de un año, con anterioridad en la ciudad hubo otro debate del que se escribió páginas y páginas, concretamente la construcción de un aparcamiento en la zona de El Almendral, en cuya superficie existe una bolsa de estacionamiento (de zona azul y libre) y se proponía construir un bulevar a modo del de Reyes Católicos. Los vecinos -como la federación vecinal, el PSOE y PP- mostraron su rechazo total desde el primer momento. En sus fachadas podían verse pancartas con sus mensaje contra el parking durante mucho tiempo. La Empresa de Suelo Isleña (Esisa) se encargó de gestionar el proyecto e incluso licitó las obras, pero ninguna empresa ante la envergadura de la actuación y los problemas para encontrar financiación se presentó. Hubo intentos posteriores de reflotar el asunto, pero ya Loaiza como candidato a la Alcaldía descartó esta posibilidad. No se ha vuelto a hablar de ello en el actual mandato municipal.

También en este tiempo se han descartado el Carmen y plaza de la Iglesia; no ha avanzado Sánchez de Campa; en el aire quedaron barriada Andalucía, Constitución o los que se planeaban en las futuras plazas tras un posible derribo de los colegios Andalucía y Manuel de Falla; además de los que otras entidades demandaban, aparte de otros más destinados a residentes.

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