San Fernando

Miles de isleños y toneladas de caramelos en una tarde pletórica

  • Unas 6.000 personas, según datos municipales, dieron la bienvenida a los Reyes Magos en el estadio de Bahía Sur La cabalgata de la ilusión llenó la calle Real en sus últimos tramos

Miles de manos alzadas al cielo dieron la bienvenida a los Reyes Magos cuando el helicóptero de la Policía Nacional se disponía a tomar tierra en el estadio de Bahía Sur. Melchor, Gaspar y Baltasar no se hicieron rogar. Quisieron ahorrar nervios a los más pequeños y fueron puntuales a la cita: a las cuatro de la tarde pusieron los pies en el suelo de La Isla. O mejor dicho, en el césped del Iberoamericano, donde el alcalde, José Loaiza, les dio la novedad: "Los niños de La Isla -todos sin excepción- han sido buenos este año", les dijo. De los tres de Oriente, Gaspar (el actor Alex O'Dogherty) fue el encargado de coger el micrófono para dirigirse a los cientos de peques que acudieron al estadio a recibir a Sus Majestades: "Vamos a repartir tantos caramelos que os van a durar hasta agosto o hasta septiembre, por lo menos", les prometió. La tarde de Reyes -la tarde de la ilusión, de las caras expectantes y de las bolsas de plástico rellenas de caramelos- había dado comienzo.

Y había arrancado con muy buen pie porque la convocatoria del estadio había sido todo un éxito. Fiestas pretendía recuperar una antigua tradición en desuso desde hacía un par de décadas y, al mismo tiempo, realzar el acto de bienvenida a Melchor, Gaspar y Baltasar, que inaugura oficialmente esta tarde de vísperas. Ya el año pasado lo intentó con la llegada de los Reyes en barco al muelle de Gallineras. Pero aquello no cuajó.

El estadio de Bahía Sur, sin embargo, comenzó a llenarse desde poco después de que abriera sus puertas a las tres de la tarde. La presencia de público fue más que notoria y la amplitud de las instalaciones -y sus distintas puertas de acceso- garantizaron una mejor organización y, desde luego, mucha más comodidad para el público asistente.

Prácticamente todo el graderío se llenó poco a poco para recibir a los magos de Oriente. Según datos del Ayuntamiento, se calcula que acudieron unas 6.000 personas. Los niños contaban cada minuto que pasaba mientras sonaban villancicos y canciones de moda por la megafonía del estadio para hacer más llevadera la espera. Y respondieron con entusiasmo a las pasadas que realizó el helicóptero de la Polícia Nacional antes de dejar a todos boquiabiertos al posarse suavemente sobre el campo de deportes.

La Estrella de Oriente (la empresaria de la hostelería María del Carmen Rodríguez Muñoz) y el Heraldo (el deportista Carlos Roca) aguardaban en tierra a Sus Majestades de Oriente, junto al séquito de pajes que les acompañó en estos primeros momentos, antes de la cabalgata.

Melchor (el comerciante Manuel Luna Verdugo, presidente de la Asociación de Comerciantes de San Fernando), con su larga barba blanca y ataviado con una túnica azul, saludaba con entusiasmo a los niños que, obedientemente, aguardaban sentados en las gradas durante el recorrido que realizaron alrededor del estadio, una singular 'carrera' por la pista de atletismo que les sirvió para calentar motores para una tarde muy larga pero prometedora. Toda una oportunidad para ver a los Reyes de cerca que los más pequeños no quisieron desaprovechar. Y Baltasar (el empresario Juan González Andrades, gerente de Angon) impresionaba a los pequeños con su atuendo africano de pieles.

Fueron los primeros momentos de una tarde realmente espléndida -ni por encargo hubiera hecho ayer mejor tiempo- lo que no hizo sino sumar todavía más gente a un evento que ya de por sí suele ser multitudinario. De hecho, la cabalgata de Reyes es una de las citas que mayor volumen de público suele concentrar en la calle en una reducida franja horaria que apenas dura cuatro horas, el tiempo que tardan los Reyes Magos en darse la vuelta por la ciudad. Un ejemplo: ayer, cuando el cortejo apenas había pasado por la calle Arenal -junto al Parque Almirante Laulhé- en la calle Real ya había gente sentada en el andén de la parada del tranvía que está situado junto a la plaza del Rey, el punto final del trayecto que ayer realizaron Melchor, Gaspar y Baltasar acompañados de su séquito.

De nuevo, la presencia de público fue masiva y multitudinaria, especialmente mediada la tarde y en los últimos momentos de la cabalgata. Su paso por la calle Real, a la que desembocó por la popular esquina del Gordo (calle Benjamín López) coincidió con la llegada de la noche de Reyes y con los momentos en los que mayor gentío se dio cita para disfrutar del espectáculo andante que los de Oriente regalaron a la ciudad en una tarde llena de ilusión que los niños disfrutaron en plenitud.

Los Reyes no escatimaron en golosinas. Ocho toneladas de caramelos repartieron desde sus tronos a lo largo de toda la tarde. También cayeron algunos regalitos extra durante el recorrido de la cabalgata. Ositos de peluche, algunos balones, camisetas y otros obsequios cayeron de vez en cuando sobre el público.

Hasta doce carrozas formaron la comitiva que, a las cinco en punto de la tarde, sin retraso y según el horario previsto, partió de la avenida Reyes Católicos. Varios pasacalles -algunos de ellos muy animados, como el de los bailarines escoceses que acompañaron la carroza ambientada en la película de Disney Brave, cuyas valientes piruetas se ganaron el aplauso del público- sirvieron de hilo conductor para un cortejo de aproximadamente un kilómetro de longitud que se encargaron de abrir los personajes de Phineas y Ferb y el trenecito de Acosafe, un clásico de las Navidades que de nuevo ayer -es imprescindible- estuvo presente en el broche de oro de las fiestas.

A excepción de la carroza de los Vikingos, de difícil encaje en la escolta de los Reyes Magos, la temática infantil y los personajes de Disney -desde el clásico de Blancanieves hasta el último estreno de Brave o los imprescindibles Mickey y Pluto- sirvieron también de denominador común entre trono y trono.

Tampoco hubo ayer música en directo. Las habituales charangas, agrupaciones y bandas de música, que suelen dar bastante vida al cortejo, cedieron esta vez el testigo a la música grabada que acompañaba a los pasacalles y a algunas carrozas en una cabalgata más modesta que la de otros años pero igual de digna y, eso sí, muy dinámica y divertida para los pequeños.

Los últimos momentos fueron realmente multitudinarios. Cuando la Estrella de Oriente enfiló la Alameda -pasadas las siete y media de la tarde- apenas cabía un alfiler en los tramos más céntricos de la amplia calle Real.

La cabalgata tocaba a su fin, aunque a los de Oriente todavía le quedaban por delante las habituales recepciones oficiales que se llevaron a cabo en las instalaciones municipales del Centro de Congresos. Y el acto final que se llevó a cabo en el Ayuntamiento, ante el nacimiento instalado en el atrio del Consistorio, donde de nuevo fueron recibidos por el alcalde de la ciudad. Un espectáculo de fuegos artificiales coronó una tarde Reyes perfecta y pletórica.

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