San Fernando

Lazaga vuelve al punto de partida

  • El Ayuntamiento consigue rescindir el contrato con la adjudicataria de las obras de consolidación, paralizadas desde septiembre de 2015

Tras más de un año con las obras paralizadas por completo el Ayuntamiento ha conseguido rescindir el contrato con la empresa a la que unas semanas antes de las últimas elecciones municipales se le adjudicaron los primeros trabajos de consolidación de la Casa Lazaga, que entonces se planeaba rehabilitar para dar cabida al Museo Camarón.

El problema de este histórico inmueble dista mucho de resolverse todavía dado sobre todo su preocupante estado de degradación, que avanza a pasos agigantados, pero para el Ayuntamiento haber desbloqueado la complicada situación administrativa en la que se encontraba la finca -y que le impedía intervenir al estar en manos de la adjudicataria durante todo este tiempo- supone un importante avance.

Según ha explicado la concejala de Desarrollo Urbano, la socialista Claudia Márquez, el contrato con la adjudicataria se consiguió resolver hace un par de semanas y en los próximos días se espera que los responsables de la empresa -Seranco SA- hagan entrega de las llaves de la Casa Lazaga al Ayuntamiento. Hasta ahora, insiste, el inmueble estaba bajo el control de la adjudicataria ya que era la responsable de la ejecución de unas obras que en teoría seguían en marcha.

La decisión de intervenir en la Casa Lazaga se remonta al año 2014, cuando el equipo de gobierno -entonces encabezado por el PP- decidió ubicar en este histórico emplazamiento el Museo Camarón. Para ello, y dada la elevada cuantía que requiere la rehabilitación integral de este edificio municipal, optó por dividir las obras en varias fases y encargó la redacción del proyecto a un arquitecto externo al Ayuntamiento por 21.441,20 euros.

Las obras de esta primera fase, centradas en la intervención en los forjados y cubiertas en mal estado para consolidar la finca antes de acometer los trabajos de rehabilitación, se licitaron en noviembre de 2014 por casi medio millón de euros con la idea de arrancar a principios del año siguiente. Aunque los trámites administrativos para adjudicar las obras, como suele pasar, se alargaron más de lo previsto al concurrir más de una veintena de empresas con sus respectivas ofertas que hubo posteriormente que valorar y justificar.

Seranco SA consiguió finalmente hacerse con el contrato al rebajar el presupuesto base de licitación -que ascendía a 475.000 euros- hasta 341.891,00 euros. Más de 130.000 euros por debajo de lo que el Ayuntamiento se pretendía gastar en un primer momento. Sin duda, un ahorro sustancial, aunque a la postre ese supuesto beneficio se volvería en contra del propio Consistorio. En medio de todo este proceso se produjo también el cambio de siglas al frente del gobierno municipal tras perder el PP las municipales de 2015.

El contrato para estas obras, precisamente, se firmó el 7 de mayo, un pàr de semanas antes de las elecciones. El 4 de junio fue publicado en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) y unos días después dieron comienzo los primeros trabajos.

Duraron poco. Llegado septiembre se frenaron en seco. Fue -asegura la concejala de Desarrollo Urbano- una decisión unilateral de la adjudicataria, que aducía que el coste de la actuación planteada para la consolidación de forjados y cubiertas excedía con creces el importe de la adjudicación dado que el estado de conservación de la finca era mucho peor de lo que se esperaba: una postura que al Ayuntamiento le resultaba cuanto menos chocante habida cuenta de que la empresa había conseguido hacerse con el contrato gracias a la oferta a la baja que presentó en el proceso de licitación.

Durante todos estos meses, según Claudia Márquez, el Ayuntamiento ha intentado negociar con la adjudicataria una salida para retomar las obras de la Casa Lazaga, que no se han vuelto a poner en marcha desde septiembre de 2015. "Pero ha sido imposible", advierte. Asegura la responsable municipal en materia de urbanismo que ha sido una sitación "muy complicada" que finalmente se ha conseguido zanjar -y no sin dificultades- con la resolución del contrato.

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