San Fernando

El Gobierno lleva a pleno el cambio de la calificación de la Casa Lazaga

  • La intención es ampliar los posibles usos del edificio eliminando el encorsetamiento jurídico que tenía Será un equipamiento comunitario que sirva para satisfacer fines de interés público

El Gobierno municipal llevará a pleno el cambio de la calificación de la Casa Lazaga dentro del Plan General (PGOU), que bloqueaba desde hace años su futuro, con la intención de que se convierta en un dinamizador más de la economía local, según las palabras del propio regidor isleño, José Loaiza.

El deterioro de la Casa Lazaga salta a la vista de quienes pasean por la calle Real, o simplemente pasan. Una capa de vejez, mal entendida, muy poco entendible, demasiado dejada, cubre su fachada. Los antepechos de ventanales y balcones de los dos pisos de los que consta (baja más una) plenamente oxidados, la puerta cubierta de resto de cartelería y el color sucio del muro son las muestras más visuales de su falta de mantenimiento. Desde 2001 forma parte del patrimonio municipal: con un coste de unos 85 millones de las antiguas pesetas (la mayoría, en aprovechamiento urbanístico en la zona de Luis Milena) pasó de manos privadas a públicas con el objetivo de lograr que recobrara vida. Eran momentos de bonanza económica, recordó ayer el alcalde. Ahora, no.

En estos doce años se han planteado proyectos diversos. Y siguen preguntando por este espacio, reconoce Loaiza, para dar uso a este edificio histórico, a esta casa solariega del siglo XIX. No ha sido posible, la extrema rigurosidad en la aplicación de la norma urbanística jurídica impidió, por ejemplo, que saliera adelante un hotel escuela -la primera intención municipal, que pretendía incluirlo en los programa de la Junta de Andalucía-, o un hotel similar pero de capital privado, del que incluso se desveló que tendría entre 30 o 35 habitaciones. El pliego de condiciones estaba redactado, pero no llegó a licitarse. Problemas de índole administrativas paralizaron el trámite. Había que esperar a que la revisión del PGOU estuviera aprobada puesto que sin este documento no contaba con cobertura urbanística, aclararon desde el Ayuntamiento. Ahora hace falta un cambio en la calificación que tiene la Casa Lazaga. "El PGOU es una herramienta necesaria, pero viva, que se cambia en función de las necesidades de la ciudad", manifestó.

Al pleno se llevará una propuesta de acuerdo para que este inmueble y a partir de entonces todas aquellas fincas que se vean afectadas por situaciones similares adopten la calificación urbanística de sistema local, con uso dotacional pormenorizado de equipamiento comunitario servicios públicos. "Abrimos las posibilidades porque quitamos el encorsetamiento jurídico que tiene actualmente. Porque no ha estado parado por los problemas económicos, sino por los jurídicos", señaló. Ahora se podrá facilitar la ejecución del planeamiento y la Casa Lazaga será un equipamiento comunitario con el que puedan realizarse fines de interés público y social, explicó Loaiza. Va dirigida, insistió, a satisfacer las necesidades y aspiraciones de los ciudadanos en algunas materias como la educación, el enriquecimiento cultural, la salud, el bienestar o servicios propios de la vida de la ciudad. El dirigente popular no quiso descartar posibles usos como el ya mencionado hotelero, pues dependerá de las propuestas que los interesados hagan una vez la cuestión administrativa quede resuelta. "No queremos restringir el uso a un único sector sino que abrimos el campo de su actividad", defendió.

A pesar de todo ello, para que la Casa Lazaga tenga actividad deberá ser objeto de una amplia rehabilitación. En el tiempo que lleva siendo propiedad municipal, el edificio se ha abierto en contadas ocasiones al público, como la exposición pública del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Histórico (Peprich) y el avance del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Quienes lo visitaron pudieron conocer o volver a ver su espectacular interior, pero no dejaron de apreciar el preocupante estado en el que se encontraba. Hace ya de eso en torno a una década.

De puertas para adentro la finca esconde lo que no puede hacer con su fachada, sucia y oxidada, que presenta una imagen triste y en la que se puede comprobar el daño del tiempo sin remedio. El cristal de una de las ventanas se desprendió antes de Semana Santa, como consecuencia del temporal. Hace algo menos de dos años tuvieron que retirarse los jarrones que coronaban las almenas del edificio, en torno a unos seis, por su deterioro y el peligro de caída, tanto hacia la calle con el posible daño a los viandantes como hacia dentro, lo que hubiera supuesta la pérdida de estas copas. Se colocaron tras el pretil de la cubierta.

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