Conferencia de Carlos Martínez Shaw en San Fernando La Isla y su gran monarca

  • La Academia de San Romualdo recuerda el aniversario de Carlos III desde el Museo Naval y con un invitado de excepción: el catedrático de Historia Moderna Carlos Martínez Shaw 

Carlos Martínez Shaw, junto al presidente de la Academia de San Romualdo, José Enrique de Benito, durante la conferencia ofrecida en el Museo Naval Carlos Martínez Shaw, junto al presidente de la Academia de San Romualdo, José Enrique de Benito, durante la conferencia ofrecida en el Museo Naval

Carlos Martínez Shaw, junto al presidente de la Academia de San Romualdo, José Enrique de Benito, durante la conferencia ofrecida en el Museo Naval / Román Ríos (San Fernando)

La Academia de San Romualdo abandonó ayer su escenario ‘natural’ del centro de congresos para trasladarse unos metros más abajo de la calle Real, a las dependencias del Museo Naval de la Armada. La ocasión lo merecía, por el tema a tratar –el 230 aniversario de la muerte de Carlos III– y por el ponente invitado a abordar la materia, el historiador Carlos Martínez Shaw, catedrático emérito de la UNED y miembro de la Real Academia de la Historia.

Que la institución isleña reparara en Carlos III –"el monarca que más ha hecho por esta ciudad", como bien recordó el presidente de San Romualdo, José Enrique de Benito Dorronzoro– era completamente lógico y encajaba como un guante en la programación del curso, donde la ponencia que ayer se despachó en el Museo de la Armada figuraba como una de las actividades más llamativas de la temporada.

Martínez Shaw, durante la conferencia que pronunció ante un auditorio lleno hasta la bandera, abundó en esa cuestión: ¿Qué hubiera sido de La Isla sin Carlos III? Pero el catedrático de Historia Moderna fue más allá de este tópico fundado en realidades históricas para remontarse también al reinado de Felipe V, con el que –explicó– empezó todo.

De hecho, Martínez Shaw empleó buena parte de su ponencia en desglosar los antecedentes que llevaron a La Isla, un terreno baldío y sin identidad definida, a convertirse en un enclave naval e industrial estratégico en unas cuantas décadas.

El catedrático de la UNED insistió: "La fortuna de La Isla no solo se debe a Carlos III sino también a Felipe v"

El prestigioso historiador se detuvo en esta singularidad histórica –un crecimiento asombroso bendecido por las políticas reales– citando en repetidas ocasiones las investigaciones de los historiadores locales que se han dedicado al tema: José Quintero,José Luis López Garrido y Juan Torrejón Chaves.

El traslado de la Casa de Contratación de Sevilla a Cádiz y a la construcción del Arsenal de La Carraca, así como a la creación de la escuela de guardiamarinas, fueron –afirmó– claros antecedentes de un proceso que lleva primero –en 1729 – a cambiar el estatus de la ciudad, que deja de ser un señorío para convertirse en un realengo, y luego –en 1766– a convertirse en un municipio “por sí y sobre sí”. “Es decir, que adquiere (La Isla) una independencia y un estatus juridico excepcional, no dependen de nadie”.

Fue el traslado del Departamento de Marina en 1769 el hecho histórico que vino a completar todo este proceso y que derivó –recordó Martínez Shaw– en la construcción de la población naval de San Carlos, "con el mismo espíritu ilustrado que guía la construcción de Madrid", apuntó al incidir en ese espíritu "carolino o carlotercerista" del momento.

"La población de San Carlos es obra del espíritu carolino o carlotercerista"

En paralelo, el catedrático narró la "eclosión" de La Isla y su crecimiento extraordinario llegando a alcanzar 19.000 habitantes a finales del reinado de Carlos III.Y eso sin contabilizar a la población naval y del arsenal. “Eso hace que se inicie una gran expansión urbanística”, subrayó.

"La fortuna de la Isla de León está ligada a Carlos III pero también a Felipe V. Sin Felipe V no hubiera habido Carlos III. Si en tiempos de Patiño no se toma la decisión de hacer de esto un gran complejo naval, militar y comercial, lo demás no se habría dado. Lo demás vino por añadidura pero no espontáneamente. Por tanto, la gran fortuna de la Isla de León está ligada a los dos Reyes, tanto Felipe V como a Carlos III y a cada uno hay que darle su mérito y su papel”, concluyó.

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