San Fernando

La Armada intenta recuperar la normalidad tras el conflicto de Piorsa

  • Algunos contratos han sido adjudicados aunque los grandes -limpieza y hostelería de las instalaciones militares- han quedado desiertos · El Club de Oficiales cuenta con una nueva concesión desde hace días

El grave conflicto laboral de Piorsa -empresa isleña que acaparaba un importante número de contratos del Ministerio de Defensa en la zona- ha afectado a prácticamente todas las instalaciones de la Armada que existen en el término municipal. Desde la limpieza y la lavandería, hasta el mantenimiento y la jardinería, la hostelería o las concesiones de las cantinas que funcionan en las dependencias militares se han visto perjudicadas por la quiebra de esta empresa que ha afectado también a unos 400 trabajadores en toda la provincia. Muchos de ellos han perdido definitivamente sus puestos de trabajo.

Ahora, tras más de medio año de carencias, la situación ha empezado a normalizarse en estas dependencias militares, una vez que los contratos han sido rescindidos -algunos también han expirado- y dichos servicios y concesiones han sido adjudicados a nuevas empresas, que han empezado a funcionar.

No obstante, y aunque la Armada se ha esforzado en cumplimentar todo el proceso administrativo en un tiempo récord, todavía están pendientes algunas adjudicaciones, entre ellas, los contratos de mayor envergadura, relativos a la hostelería y la limpieza de instalaciones militares que hasta el año pasado gestionaba Piorsa.

Los concursos convocados para cubrir estos servicios han quedado desiertos en dos ocasiones. La última de estas tentativas se llevó a cabo en diciembre de 2010. Ahora, a comienzos del nuevo año, se prevé que la Armada intente de nuevo adjudicar ambos contratos para solventar de manera definitiva esta situación que arrastra desde hace seis meses.

Sobre los nuevos contratos pesa -y mucho- el conflicto laboral de la anterior adjudicataria así como el temor de las empresas a tener que subrogar a la antigua plantilla al hacerse con el servicio -aunque, inicialmente, no es obligatorio- y a asumir así las nóminas que se les adeudan a los empleados y que, en algunos casos, se remontan a marzo de 2010. Por eso no les salen las cuentas y, por eso, probablemente, los concursos han quedado desiertos.

Entretanto, en algunas dependencias han comenzado ya a funcionar las nuevas adjudicatarias toda vez que la contratación se ha conseguido solventar con éxito. Es el caso del céntrico Club Naval de Oficiales, donde los servicios de hostelería -cerrados durante medio año- volvieron a abrir sus puertas el pasado día 5. Una nueva empresa se ha hecho cargo de las instalaciones. La apertura, según ha podido saber este periódico, se está llevando a cabo de manera progresiva hasta completar la totalidad del servicio en los próximos días.

Se trata de un ejemplo revelador ya que estas instalaciones de carácter lúdico y social, utilizadas por numerosos isleños vinculados a la Armada, han quedado prácticamente en desuso durante más de medio año, lo que ha afectado también a numerosos eventos y celebraciones (comuniones, bodas) que tenían previsto celebrarse en estas dependencias.

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