feria del carmen y de la sal

Aire fresco para el Día de la Mujer

  • Un día más suave en cuanto a las temperaturas permite disfrutar de una jornada de día con más ambiente que en anteriores ediciones

  • Hubo degustaciones y música para todos

Mujeres vestidas con trajes de volantes y lunares caminan por el recinto de La Magdalena. Mujeres vestidas con trajes de volantes y lunares caminan por el recinto de La Magdalena.

Mujeres vestidas con trajes de volantes y lunares caminan por el recinto de La Magdalena. / román ríos

En los últimos años el Día de la Mujer en la Feria del Carmen ha estado asociado al calor. La disminución del número de personas que acudían al recinto en la única jornada de día de estas fiestas se cargaba a la responsabilidad de esas altas temperaturas, aunque siempre había otros argumentos: la pérdida de interés por esta Feria, la escasez de alicientes, la decadencia estética, el tema económico... Todas estas cuestiones pueden ser válidas, sin embargo el día de ayer pareció dar la razón a quienes apuntaban al sol, al notarse un repunte de asistentes gracias a una temperatura más suave: hacía falta el abanico, pero menos que en otras ediciones.

Las mujeres comienzan a llegar poco a poco a La Magdalena. Es lo normal. Este año llama la atención que llegan antes, que lo hacen en grupos más grandes, que muchas han optado por lucir el traje de flamenca, frente a otras veces en que han apostado por un look más veraniego -que también se dejan ver entre flores, lunares y volantes-. La comparación con el año pasado es inevitable: mientras esa feria los valientes que acudieron al real sufrían con el calor, en esta resulta cómodo pasear por las calles, rodeados de casetas, decidiendo en cuál de ellas entrar para almorzar en familia o entre amigos. El público de estas horas, antes de las tres de la tarde, es eminentemente femenino, aunque hay algunos hombres, jóvenes y no tanto, que tampoco han querido perderse la fiesta. Ayuda el tiempo, es imposible desprenderse de esta idea. Una noche anterior más fresquita de la vivida el año pasado parece haber animado al respetable a dirigirse a la Feria y no a la playa como en otras ocasiones. Las nubes que tapan de vez en cuando el sol y la brisa de poniente que sopla se agradece.

Las asociaciones o colectivos que llevan sus propias casetas, o aquellas que tienen empresas de catering o son negocios que se ponen en la Feria estos días, tenían planeadas actuaciones para atraer al respectable, por si había que tener ese gancho extra. Hay academias de baile, que exhiben el arte de sus alumnas, ya sean pequeñas o grandes; hay animadores DJ que pinchan sevillanas, actuaciones de cantantes o vocalistas de orquestas, que nunca dejan indiferente a nadie y que hacen que los presentes muevan el esqueleto para pasar un rato agradable, que de eso se trata. Lo consiguen con canciones como Qué la detengan, el Oppa Gangnam Style o el Follow the leader. Buscan retener al público que ha llegado más temprano para disfrutar de la comida de feria: montaditos, pinchitos, pimientos fritos, tortilla... También las degustaciones gratuitas que nunca faltan: en algunas sitios ha habido arroz, en otros papas con chocos, tortillitas de camarones o fideos con caballa. Pero también pretenden atraer a quienes a esas horas en torno a las cuatro de la tarde o un poco más cruzan la portada en busca de buen ambiente. Ya lo hay en las casetas de marcha, a pesar de no ser de madrugada, su momento clave. Tiene ambiente el Co&Cu, La Flamenquita La Reja, el Flamingo Blanc, Vivo, Copa Cabana... Su música resuena, y va más allá de las sevillanas de otras casetas. Su público es, en buen medida, joven, que es el que busca esos ritmos. Aunque alguno que otro que entra al recinto con un grupo de mujeres ya viene preparado para la fiesta, moviendo el esqueleto al son de la Chica Ye-yé. Avanza por la calle principal y dobla la esquina con la calle Chato de La Isla y no ha parado de bailar. Es buena señal.

Tampoco han faltado a la cita jinetes y carros. Algunos caballistas aprovechan para lucir sus mejores galas, otros prefieren tirar de ropa más cómoda para pasar el día de Feria. También hay varios carruajes pequeños tirados por ponis.

Para el ojo ajeno una estampa de este tipo, casetas de lonas rayadas, trajes de corto y de flamenca, sevillanas y bailes, resulta muy sorprendente. Así se muestra un señor mayor extranjero, que con cámara en mano no para de grabar cada detalle, dentro y fuera de las casetas; junto a él una señora se vale del móvil para captar también estas imágenes: aires de otro tiempo que dan un respiro.

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