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Últimos avances de la ELA

La ELA es una enfermedad en la que el retraso del diagnóstico en algunos casos puede alcanzar los dos o tres años

La esclerosis lateral amiotrófica, más conocida como ELA, es una enfermedad en la que existe un retraso del diagnóstico en nuestro país entorno a los 12 meses, pero en algunos casos puede alcanzar los dos o tres años. Su aparición suele ser de manera esporádica y sólo en el 15% de los casos se puede identificar una mutación causal. Nuria Muelas, Coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Neuromusculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN) afirma que por lo que se sabe hasta ahora de la enfermedad, no parece que exista una causa única, sino una combinación de factores, de los cuales muchos de ellos están aún por determinar. “En todo caso, hay algunos factores que aumentan el riesgo de padecer ELA, como ser fumador, haber padecido alguna infección viral, haber estado expuesto de forma habitual a metales pesados o pesticidas así como a actividades físicas intensas, junto con ser hombre y tener una edad avanzada”, señala la experta.

Según la SEN en la actualidad esta enfermedad solo cuenta con un tratamiento específico aprobado cuyo efecto es moderado. Además de este tratamiento deben aplicarse diferentes medidas: tratamientos sintomáticos, prevención de complicaciones, medidas de soporte ventilatorio, nutritivo, o fisioterapia que son fundamentales para mejorar la calidad de vida de los pacientes y para incrementar su supervivencia.

En los últimos años ha aumentado la investigación y los ensayos clínicos. Tal y como destaca la Fundación Luzón es importante resaltar los 2 ensayos clínicos en fase III que están desarrollándose en siete hospitales de España en los que, por un lado se está realizando un ensayo controlado con placebo de arimoclomol en ELA y en un segundo ensayo, se están estudiando los efectos de la levosimendán oral sobre la función respiratoria en pacientes con esta enfermedad.

Recientemente las Fundaciones Luzón y Ramón Areces han reunido a expertos mundiales para dar a conocer los últimos avances en investigación. Durante el encuentro titulado “Metabolismo, Sistemas Modelo y Terapias para la ELA”, Helene Blasco, de la Universidad de Tours, puso de manifiesto que los cambios en el Índice de Masa Corporal, los niveles de glucosa o lípidos o la desnutrición pueden ayudar a identificar patrones en la ELA y comprender mejor la enfermedad para encontrar nuevas dianas terapéuticas.

Otro de los puntos sobre los que se está focalizando los tratamientos es la proteína TDP-43 y sus mutaciones. Desde el grupo de la investigadora Ana Martínez del CIB-CSIS, trabajan en el desarrollo de nuevos fármacos que usan como diana a TDP-43 y de la posible reutilización del “Tideglusib”, desarrollado inicialmente para el tratamiento del Alzheimer, en un pequeño ensayo clínico que determine su potencial uso en la ELA.

Finalmente, Kevin Talbot, de la Universidad de Oxford indicó que el futuro del tratamiento de la ELA tiene que pasar por terapias de combinación. “Ante esta gran diversidad biológica en los pacientes, las terapias también deben ser variadas y específicas para cada enfermo”, concluye el experto. Es lo que hay. Seguro.

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