La salud es lo que importa

Mujer y deporte

Aún existe una brecha de género a la hora de realizar actividades deportivas

LA actividad física (AF) ofrece múltiples beneficios para nuestro organismo. Aporta bienestar psicológico y personal, ayuda a prevenir enfermedades y a combatir el sedentarismo, es decir, mejora la calidad de vida de las personas. En el caso de los jóvenes mejora la concentración y el rendimiento académico y sirve para inculcar valores como la responsabilidad y la disciplina. Pero según un reciente informe realizado por la Fundación Mapfre y la Universidad Rey Juan Carlos, el 76% de las mujeres de entre 12 y 25 años no cumplen con las recomendaciones mínimas de actividad física establecidas por OMS, que aconsejan practicar al menos una hora de ejercicio físico moderado al día.

El objetivo del informe ‘Mujer joven y actividad física’, es dar a conocer las diferencias entre hombres y mujeres en lo que se refiere a la actividad física que realizan. Por ello son de gran interés las conclusiones que arroja. Por una parte, existe una brecha de género entre hombres y mujeres jóvenes a la hora de realizar actividades deportivas. Según la investigación, la mujer muestra un menor gasto energético total semanal respecto al hombre. Además las jóvenes muestran históricamente una mayor representación en niveles de AF bajo o moderado y una menor tasa de cumplimiento.

Respecto a la motivación el documento apunta a que la mujer muestra un perfil motivacional hacia la práctica de AF, con un claro predominio de los tipos de motivación autónoma (intrínseca, integrada e identificada), respecto a la motivación controlada (introyectada y externa). Tal y como apunta la investigación la mujer muestra un claro predominio de limitaciones temporales, por encima de barreras contextuales y de desagrado hacia la realización AF en orden de importancia. Los resultados confirman la preocupación por los temas académicos como principal factor que limita la práctica de AF en la mujer.

Existe un notable descenso en los niveles de gasto energético semanal a medida que se avanza en edad, y en mujeres es más notable en la etapa de la ESO. Este descenso viene acompañado por el descenso en las formas de motivación autónoma. La madurez temprana en las chicas adolescentes, la aparición de nuevos intereses y el cambio de prioridades otorgadas hacia la práctica de AF con la edad (componente social entre iguales vs. estética corporal/ salud) parecen ser razones subyacentes al descenso en las formas de motivación autónoma.

Por otro lado, la falta de continuidad en la oferta deportiva acorde a las prioridades de las jóvenes y su actitud más orientada a temas académicos, en la transición entre ESO y bachillerato, son aspectos que explican el incremento en la percepción de limitaciones hacia la práctica de AF en la mujer.

El contexto socioeconómico condiciona los niveles de gasto energético semanal y, consecuentemente, la tasa de cumplimiento de las recomendaciones mínimas en AF. Concretamente, la mujer adolescente y joven perteneciente a entornos de medio y alto nivel socioeconómico resulta ser físicamente más activa y presenta una mayor tasa de cumplimiento. Seguro.

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