Salud y Bienestar

Las matronas como compañeras de viaje durante el embarazo

  • Este colectivo profesional reivindica su papel en la preparación para la maternidad y denuncia la dificultad de trabajar bajo la supervisión de los ginecólogos · En Andalucía hay al año 80.000 partos.

¿Qué madre no guarda un recuerdo especial de la mujer que le ayudó a traer al mundo a su hijo?. La matrona ha estado siempre al lado de la mujer en el momento del alumbramiento. Sin embargo, hoy su función no se limita sólo a atender los partos, sino que además proporcionan educación maternal tanto en centros de atención primaria como en hospitales, así como información sobre educación sexual a la población joven y atención especializada a la mujer durante su edad fértil.

"Al principio, las matronas eran mujeres experimentadas, sin formación reglada, pero con el paso del tiempo su evolución en el ámbito formativo ha ido paralela a la profesión de enfermera y ha terminado siendo una especialidad de ésta", explica Ascensión Gómez López, matrona y fisioterapeuta desde hace varios años. "Somos profesionales con titulación universitaria, capacitadas y preparadas para acompañar a las mujeres a lo largo de toda su vida sexual y reproductiva, y no sólo para el parto. El embarazo, el parto, la lactancia, la menopausia, la planificación familiar, la sexualidad... todo eso es competencia de las matronas, aunque no sea conocido".

Un duro trabajo que encuentra su mayor recompensa en el agradecimiento de las nuevos padres. "Lo mejor es el privilegio de compartir la intimidad de las familias, sus inquietudes y sus miedos", señala Ascensión. Para Mari Ángeles Fernández, "matrona desde antes que se inventaran los niños, según sus propias palabras, y presidenta de la Asociación Andaluza de Matronas (AAM) "es una emoción que no se puede explicar".

Desde la Asociación El Parto es Nuestro promueven la importancia de potenciar el trabajo de las matronas y su autonomía profesional para mejorar la atención al parto. "A raíz de los testimonios que fuimos recogiendo, la mayoría relativos a cesáreas innecesarias, nos decidimos a iniciar acciones para reivindicar un mayor respeto y protección de los derechos de las madres y los niños, modernizar el sistema de atención obstétrica español y difundir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en la atención al parto". Según los datos de un estudio reciente, "las mujeres atendidas en el servicio dirigido por ginecólogos tenían cuatro veces más probabilidades de sufrir una cesárea y un 50% más de sufrir una episiotomía".

Este punto de vista es compartido por algunas madres como Angela Müller, quien asegura que "la labor de la matrona no puede ser desarrollada por otro especialista. El ginecólogo está formado para intervenir, hacer algo, terminar, ayudar, y esto solo lleva a intervenciones innecesarias. Cuando ellos dejen de atender partos normales y las matrona vuelvan a ser profesionales independientes y autónomos es cuando volveremos a ver partos fisiológicos en el hospital".

Así pues, desde esta asociación afirman que "si es propio del trabajo de las matronas atender el parto normal y reconocer en la madre o en el niño los signos indicadores de anomalías que precisen la atención de un médico, el hecho de que los ginecólogos dicten órdenes a las comadronas sobre cómo atender los partos normales y supervisen su trabajo o de cualquier otra forma dirijan la atención que éstas prestan a las mujeres a su cargo no puede considerarse más que una intromisión en sus competencias".

"Los médicos han adquirido partos que no son suyos. A veces la mujer demanda otra forma de dar a luz y no se le da. En el hospital nuestro papel es hacer el cribaje de las pacientes que llegan a urgencias y quedarnos con las que son de bajo riesgo. Llevamos la dilatación, el parto y el posparto (las dos o tres horas posteriores al nacimiento)", explica Mª Ángeles Fernández. "Lo que queremos es que la mujer tenga opción a tener un parto natural, algo muy difícil si la obligan a estar en una cama tendida. Esta forma de dar a luz tiene como ventaja la creación de vínculos con el recién nacido, algo que no ocurre en el parto instrumental, porque el niño va directamente a la cuna. En el natural el recién nacido se pone sobre la barriga de la madre y así no es tan grande el trauma para él", continúa.

En el caso de Laura García su experiencia con estas profesionales ha sido fantástica. "Mi matrona me llevó el embarazo desde el principio y las visitas a la ginecóloga fueron mínimas, apenas para valorar resultados de ciertas analíticas y para hacer las ecografías. En cada visita me dedicaba tiempo, se interesaba por como estaba física y emocionalmente. Trabajábamos los miedos o las dudas. Me palpaba con sus manos el tamaño del bebé y como estaba colocado y me ayudaba a reconocer con las mías las diferentes partes de su cuerpo. Era increíble la seguridad que me transmitía. Sabía cómo estaba todo sin necesidad de tecnología. Cada visita la viví con emoción y me ayudó a conectarme cada vez más con mi bebé. Después del parto, me ayudó con la lactancia y las complicaciones del posparto. Esto fue indispensable ya que tuve una cesárea y su ayuda es aún más valiosa en estos casos, donde el dolor dificulta encontrar posturas cómodas para amamantar y el bajón del posparto te hace sentir más insegura".

En cuanto a la situación actual en Andalucía, donde se registran anualmente una media de 80.000 partos, la presidenta de la AAM reivindica que se cubran los puestos vacantes: "las especialistas que teníamos se fueron jubilando y este hecho coincidió con una época en la que estuvimos nueve años sin esa especialidad por lo que esas plazas o bien desaparecieron o fueron cubiertas por otros especialistas".

La situación más crítica se vive en Córdoba, ya que con más de 8.000 nacimientos en el año 2009 sólo cuenta con tres matronas para tratar los embarazos. A ésta le siguen Almería, con cuatro profesionales; Granada, con cinco; Jaén, Huelva y Cádiz, con ocho matronas; y Sevilla y Málaga con 40 y 60 respectivamente, cifra que sería elevada de no ser porque en estas dos provincias se triplica el número de nacimientos habitual. Unos números que no desaniman a estas profesionales, que siguen al pie de la cama materna por la gratificación que supone una nueva sonrisa.

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