Salud y Bienestar

Vidas ejemplares de la ciencia biomédica que se apagaron en 2015

  • El neurólogo y escritor Oliver Sacks, la farmacóloga Frances Oldham Kelsey o el premio Nobel Yves Chauvin son algunas de las mentes brillantes que se fueron el año pasado.

El año que acaba de terminar dejo muchas ausencias que marcarán páginas importantes de los anales de la ciencia biomédica. Quizás sea la muerte de un científico, en este caso neurólogo, la que más recordemos. Oliver Sacks ya era ampliamente reconocido por sus libros, el más famoso de ellos Despertares que fue llevado al cine pero al ser informado de que el cáncer que padecía era terminal, Sacks decidió compartir sus ideas sobre la vida y la muerte en varios artículos publicados en The New York Times que se convirtieron en fenómenos virales leídos por medio mundo. Finalmente falleció a los 82 años el pasado agosto. Su libro Despertares contaba su experiencia en el hospital Beth Abraham (Bronx, Nueva York) con los supervivientes de la epidemia de encefalitis letárgica y el impacto sobre estas personas de un fármaco en uso experimental, el L-Dopa. Antes de morir tuvo tiempo de publicar sus memorias tituladas en ingles On the move y que se editarán en castellano este año.

Al químico francés Yves Chauvin (10 de octubre de 1930-28 de enero de 2015), se le reconoce junto con los estadounidenses Robert H. Grubbs y Richard R. Schrock, por haber desarrollado la metátesis olefínica, un método de síntesis orgánica sobre los alquenos que permite reagrupar los átomos en el interior de una molécula. Este hallazgo permitió desarrollar nuevos fármacos y compuestos orgánicos. Por sus investigaciones llevadas a cabo en los años 70, se les otorgó el Premio Nobel de Química en 2005. Chauvin falleció en Tours (Francia) a la edad de 84 años.

Por su parte, a Carl Djerassi, químico y escritor falleció el 30 de enero de 2015) se le considera el padre de la píldora anticonceptiva. Creó en 1951, junto a otros científicos, la primera progestina oralmente activa (la noretisterona), un progestágeno sintético que demostró ser eficaz como anticonceptivo hormonal. Su fármaco fue primero administrado a animales y luego se probó con una mujer. En su día Djerassi afirmó que no tenía en mente el control de la natalidad cuando empezó investigar. "ni en nuestros sueños más salvajes… lo imaginamos", dijo. Fue también autor de la novela El Dilema de Cantor, en la cual explora la ética de los científicos modernos. Recibió en 1978 el Premio Wolf en Química por su trabajo en química bioorgánica, la aplicación de nuevas técnicas espectroscópicas, y su papel en la cooperación internacional.

Irwin A. Rose. Químico (16 de julio de 1926-2 de julio de 2015) fue el descubridor de la ubiquitina junto con Aaron Ciechanover y Avram Hershko, un hallazgo científico por el cual recibieron el Premio Nobel de Química en 2004. La ubiquitina es una proteína que aparece de manera natural en las células eucariotas. Su función es reguladora y se encarga de marcar aquellas moléculas que deben ser degradadas para luego poder ser reciclarlas. Al proceso se le llamó ubiquitinación.

Charles Hard Townes. Físico (28 de julio de 1915-27 de enero de 2015)es conocido por sus teorías que permitieron desarrollar el láser y crear el primer máser. Los fallos de su primer prototipo fueron corregidos por los investigadores rusos Nikolay Basov y Alexander Prokhorov, y por ello los tres recibieron el Premio Nobel de Física en 1964. En sus últimos años se dedicó a la búsqueda de inteligencia extraterrestre.

Frances Oldham Kelsey (24 de julio de 1914-7 de agosto de 2015) era médico y farmacóloga La doctora canadiense fue la responsable de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) y gracias a ella entre los años 1960 y 1961 no se autorizó la salida al mercado estadounidense de la talidomida. Cuando revisó la solicitud para comercializar el fármaco indicado como tranquilizante para las embarazadas con malestares matutinos, y que ya había sido aprobado en Europa y África, ella exigió más ensayos clínicos para probar su seguridad. Su celo salvó a los bebés estadounidenses de las graves secuelas del fármaco que sí sufrieron miles de niños en el resto del mundo. Finalmente se probó que el fármaco atravesaba la barrera placentaria causando graves deformaciones en el feto.

Por último, Alfred Goodman Gilman, ganador del Premio Nobel de Medicina de 1994 junto con Martin Rodbell por el descubrimiento de las proteínas G y su papel en la comunicación celular, murió en los últimos días de 2015.

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