Rafael Matesanz. Presidente de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT)

"Prefiero pensar en las vidas salvadas que en el récord mundial de trasplantes"

  • Los últimos datos del Registro Mundial de Trasplantes confirman que España sigue a la cabeza tras 23 años. Pocas organizaciones han contribuido tanto a la Marca España.

Su hazaña al frente de esta organización ha impulsado a nuestro país al liderazgo mundial en este campo, algo insólito para una nación acostumbrada a los puestos inferiores de las tablas de clasificación. Los últimos datos del Registro Mundial de Trasplantes confirman que España se mantiene a la cabeza en esta lista después de 23 años, pero este nefrólogo de 66 años no es hombre de récords: "La buena posición de España es importante solo porque ha permitido trasplantar a más de medio millón de personas en total y eso son muchas vidas salvadas. Con cierto aire didáctico y mucha humildad, se arranca a carcajadas cuando echa la vista atrás y recuerda la primera vez que pisó la sede de la ONT, en septiembre de 1989: "Me encontré a dos secretarias y nada más, ninguna hoja de ruta. Cogimos lo bueno de allí y de allá y así fuimos haciendo".

-¿Se imaginaba poder llegar tan lejos?

-Cuando empecé a trabajar en la ONT solo pensaba en mejorar la situación de los trasplantes en España. En ese momento, los enfermos renales se manifestaban por la escasez de órganos. Decidimos copiar los modelos de algunos hospitales que funcionaban bien, como la Fundación Jiménez Díaz y el Hospital Ramón y Cajal, y en tres años nos convertimos en líderes mundiales. Nos favoreció ser una organización horizontal que no mandaba sobre las autonomías, que solo coordinaba.

-Dicho por usted parece fácil... ¿El éxito se debe a la generosidad de los españoles o al modelo de gestión?

-No fue tan fácil (ríe). Lo cierto es que los españoles son muy generosos, pero no más que otros. En encuestas del Eurostat, los nórdicos nos superan en voluntad de donar y, sin embargo, la realidad es que lo hacen mucho menos que nosotros. Lo que explica el liderazgo mundial son tres cosas: el sistema organizativo, nuestro sistema nacional de salud y la buena respuesta de los ciudadanos. Tener un SNS universal que garantice el trasplante sin discriminación y sin coste económico es vital.

-¿Nuestro sistema es exportable a otros países?

-Sí, por supuesto. De hecho muchos ya lo han hecho con más o menos éxito. Algunos como Croacia y Portugal lo han copiado de forma literal y han logrado incrementar sus trasplantes de forma exponencial en muy poco tiempo. Siempre digo que nuestro modelo ha salvado más vidas fuera que dentro de España.

-¿Teme al estancamiento?

-Este año llevamos un incremento de trasplantes un 10% superior al año pasado y probablemente alcancemos los 40 donantes por millón, una cifra mítica. La donación de órganos tiene un límite muy claro: la epidemiología de la población. Ha habido variaciones muy importantes como la reducción de los accidentes de tráfico que ahora solo supone un 4%. Hace tiempo que nos dimos cuenta de que había que abrir nuevas vías y apostamos por la donación en parada cardiaca controlada, que en el caso de Andalucía se aplica a todos los hospitales y suponen el 50% de las donaciones y, por otro lado, por la detección de donantes fuera de la UVI al descubrir que había un potencial donante de cada 2.000 urgencias. Pero queda todavía mucho por hacer en este sentido.

-¿La aplicación de la ley de consentimiento presunto aumentaría el número de trasplantes en España?

-La ley tiene poca repercusión en el número de donantes. Hay dos tipos de leyes, una más propia de las naciones católicas del sur de Europa, que es la de consentimiento presunto y otra más habitual en los países anglosajones y del norte del continente, donde prima más el interés individual que la colectividad. Pero la realidad es que ninguna de las dos se aplica tal cual. En todos los países se pregunta a los allegados debido al sentimiento general de propiedad muy legítimo por parte de la familia. Yo creo que es una barrera que no se debe traspasar, es un derecho y lo que hay que hacer es informar bien.

-¿El futuro está en las células madre?

-Creo que se ha exagerado mucho con este tema. Es más que probable que en el futuro vivamos una convivencia entre las terapias celulares y los trasplantes. Pueden contribuir a reducir la necesidad de trasplantes en algunos órganos, pero el objetivo fundamental sería la creación de órganos a partir de células del propio paciente y esto todavía está en fase experimental. El que está más cerca de conseguirlo es el científico Juan Carlos Izpisúa que está intentando crear órganos artificiales en el cuerpo de los cerdos. Pero hay que tener en cuenta que quedan muchos años para eso y que nunca trasladarán a los trasplantes habituales. Estoy seguro de que ambas técnicas se usarán indistintamente para salvar vidas en un futuro.

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