Puerto Real

Denuncian el recorte de la monitora de Educación Especial en el Río

  • La madre de un alumno con espina bífida dice que hará una huelga si no se atiende a su hijo

Juana Isabel Díaz, a la derecha, junto a otra familiar de Sergio Palop, alumno del Río San Pedro. Juana Isabel Díaz, a la derecha, junto a otra familiar de Sergio Palop, alumno del Río San Pedro.

Juana Isabel Díaz, a la derecha, junto a otra familiar de Sergio Palop, alumno del Río San Pedro. / C.P.

El colegio de primaria Río San Pedro, en Puerto Real, ha perdido este curso a la monitora de Educación Especial que trabajaba a jornada completa hasta el pasado mes de junio. Desde que arrancó el año académico, sólo disponen de una monitora diez horas a la semana, lo que ha provocado un serio problema para el centro educativo y, en especial, para un alumno que necesita de su ayuda durante toda la jornada lectiva.

La denuncia la realiza Juana Isabel Díaz, madre del alumno Sergio Palop. Según relata la mujer, el pasado año la monitora prestaba ayuda tanto a su hijo, que padece espina bífida, como a otro alumno del centro que este curso continua su formación en el IES La Algaida. La monitora que trabajaba en el colegio de Primaria ha sido trasladada al instituto de la barriada y al colegio han destinado a otra monitora que solo acude dos horas al día.

Educación plantea que se avise a la trabajadora de otro centro cuando sea necesario

"Para nosotros supone un grave problema porque mi hijo necesita ayuda a la entrada y salida del centro y durante toda la mañana, ya que a sus problemas de atención hay que sumar que no tiene control de esfínteres y sus cuidados son algo que no se pueden prever con un horario. Además, a lo largo del día tiene que bajar al recreo, a la clase de educación física, a las clases de apoyo, y necesita caminar cada cierto tiempo porque tiene dolores de espalda si permanece mucho tiempo sentado. Está claro que sólo dos horas son más que insuficientes para la atención que Sergio precisa", explica Juana Isabel Díaz.

La madre del alumno ya ha trasladado el problema a la Delegación Territorial de Educación en Cádiz, con el apoyo del colegio, pero no ha conseguido que cambie la situación.

"La única solución que me dan es que cuando mi hijo necesite de la ayuda de la monitora, si ésta no está, el centro llame por teléfono a la monitora del instituto para que acuda al colegio, situado a casi un kilómetro de distancia, para que realice, por ejemplo, el cambio de pañales. Eso es una locura porque, no sólo tendría que esperar a que llegase cuando tuviese posibilidad, sino que desatendería al otro alumno que también precisa de su atención", lamenta la madre.

La familia de Sergio Palop está muy preocupada también por los problemas que esto pueda generar en el alumno ya que, desde que estudia en el colegio Río San Pedro e incluso en la escuela infantil ha contado con la ayuda de la monitora y, este año, que se enfrente a su ultimo curso de Primaria, la situación ha cambiado de forma radical. "Mi hijo es un adolescente de 13 años que también necesita de su intimidad, no voy a consentir que esté a diario esperando que haya alguien que pueda atenderle y si es necesaria la huelga no lo voy a dudar", aseguró ayer Juana Isabel a este periódico.

Desde la dirección del centro, que han mostrado todo su apoyo a la familia, reconocen que se ha generado un problema que el profesorado tampoco puede solucionar ya que, además de que no es su función, tampoco pueden dejar desatendida a una clase completa para atender a un alumno. Tampoco están convencidos de que contar con la monitora de otro centro cuando sea necesarios sea una solución al problema.

Juana Isabel Díaz, vecina del Río San Pedro que padece una invalidez absoluta por un problema pulmonar, dice sentirse engañada porque "a principios de curso me dijeron que todo iba a seguir tal y como hasta ahora, con una monitora a tiempo completo, pero ahora me dicen que hay recortes, que lo sienten mucho pero que sólo es posible que venga dos horas al día", afirma.

No es la primera vez que Juana emprende una lucha para reivindicar la integración de su hijo hace seis año reivindicó que se dotase al centro de un ascensor para que su hijo y otros alumnos pudiesen utilizarlo. Esa batalla la ganó a base de protestas con la ayuda incluso del Defensor del menor, a quien dice que volverá a recurrir si la situación actual no cambia.

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