Vicente Cuquerella | Comandante del buque 'Castilla' "Las redes de piratería todavía tienen la capacidad de actuar si ven la oportunidad"

  • Durante el despliegue del buque en la operación Atalanta se han producido dos ataques sin éxito, "gracias a la presencia de las fuerzas navales"

  • "Hemos logrado contener la piratería, pero aún no está totalmente erradicada, ya que la raíz del problema está en tierra"

El comandante del 'Castilla', el jueves en la llegada del buque a la Base de Rota. El comandante del 'Castilla', el jueves en la llegada del buque a la Base de Rota.

El comandante del 'Castilla', el jueves en la llegada del buque a la Base de Rota. / Jesús Marín

El comandante del buque Castilla, el capitán de navío Viente Cuquerella, regresa a casa satisfecho con el trabajo de los suyos. En esta entrevista destaca la labor durante el despliegue en la Operación Atalanta, que cree que sigue siendo necesaria. 

-Supongo que la dotación regresa con muchas ganas a casa y más en unas fechas tan señaladas, ¿no?

-La verdad es que sí, llevamos desde el 19 de julio fuera de casa y se echa mucho de menos a la familia. No obstante los tiempos han cambiado y, hoy en día, la tecnología permite que a bordo de los buques de la Armada la dotación mantenga un contacto diario con sus seres queridos, lo que hace la separación mucho más llevadera. Lo cierto es que es muy entrañable ver cómo, desde hace días, se iba percibiendo cada vez más la cercanía de la Navidad y la enorme ilusión de la dotación por encontrarse con los suyos. En este sentido, me gustaría tener un recuerdo especial hacia muchos compañeros nuestros de otras unidades que pasarán estas fechas lejos de sus familias y seres queridos en diferentes misiones y operaciones en el exterior, vaya para ellos el cariño y el apoyo de toda la dotación del Castilla, estamos con vosotros.

-¿Cómo resumiría el balance de estos meses?

-En este demandante periodo cargado de actividad, el buque ha cumplido con la misión asignada con altos estándares de operatividad. Las capacidades y la flexibilidad que ha proporcionado el Castilla han sido determinantes para que el Comandante de la Fuerza alcance los objetivos que se habían marcado para esta rotación. Además, el Castilla ha contribuido a proteger el tráfico marítimo, en especial a los buques del Programa Mundial de Alimentos y de la Misión de la ONU para Somalia, así como a los pesqueros nacionales que faenan en esas aguas. También, ha contribuido al esfuerzo de adiestramiento de las unidades de policía y guardacostas de Somalia, permitiéndoles así aumentar sus capacidades de control del entorno marítimo. Con todo lo anterior, y teniendo en cuenta que el número de eventos de piratería se ha reducido considerablemente con respecto a los últimos años y que, de los pocos intentos de piratería informados, ninguno ha llegado a consumarse, creo que el balance puede considerarse más que positivo.

- ¿Cuál es la situación que se han encontrado en la zona? ¿Sigue siendo importante la tarea contra la piratería de esta misión?

-En la actualidad, la situación en la zona es totalmente distinta a la que se encontró Atalanta cuando comenzó hace diez años. De cifras tan dramáticas como las de entonces, en que llegó a haber 216 ataques piratas al año con hasta 46 buques secuestrados y más de 700 rehenes, hemos pasado a que los piratas no hayan conseguido hacerse con ningún buque ni con ningún rehén en los dos últimos años. Ciertamente hemos logrado contener la piratería, pero aún no está totalmente erradicada, ya que la raíz del problema está en tierra. Las redes de piratería todavía tienen la capacidad y la intención de actuar si ven la oportunidad. De hecho, en los meses en los que el Castilla ha estado integrado en la Operación, se han producido dos ataques piratas, afortunadamente sin éxito gracias a la presencia de las fuerzas navales y a las medidas de protección que utilizan los buques mercantes, pero es una muestra de que el problema sigue latente.

-El buque ha ejercido también de buque de mando, ¿cuáles han sido los resultados? ¿Qué diferencia hay en las funciones al ser también buque de mando?

"Los hombres y mujeres del 'Castilla' han mostrado un compromiso, una responsabilidad y profesionalidad muy superior a lo que podría llegar a pedirles".

-Sin duda, ser el buque de mando de una operación trae consigo una mayor responsabilidad. Además de los cometidos que le corresponden como una unidad más, debe asegurar que el Comandante de la Fuerza, auxiliado por su Estado Mayor, disponga de todos los elementos que necesite para llevar a cabo la labor que tiene asignada. En el caso concreto de esta operación, esa labor va mucho más allá del mando y control táctico de buques y aeronaves. Atalanta es una operación muy compleja, que trabaja en paralelo con otras misiones de la Unión Europea y de la ONU, y junto a fuerzas de otros países. Este complicado escenario requiere interacciones de alto nivel para aunar esfuerzos y lograr sinergias en la lucha contra la piratería. En este contexto, el buque de mando debe proporcionar al Comandante de la Fuerza la plataforma y los medios adecuados para que estas relaciones se lleven a cabo en las mejores condiciones, tanto si son a bordo, como si se producen en tierra. Los resultados del Castilla como buque de mando, creo que son muy positivos; hemos conseguido ampliamente los objetivos establecidos al inicio de la operación, no se ha llevado a cabo ningún ataque pirata exitoso durante nuestra rotación, y se han creado y fomentado lazos de unión con autoridades locales y organismos internacionales en la zona, de los que ya se ven sus frutos.

- ¿Qué actuación de todas las que han realizado destacaría de estos meses?

-Ha habido muchos momentos reseñables en estos cinco meses, pero quizás el más destacable fue la reacción ante el último ataque pirata, sucedido el pasado 16 de octubre. Mientras el Castilla se dirigía hacia la zona, un avión de patrulla marítima detectó una ballenera que había estado implicada en el ataque. Cuando llegamos allí, la estuvimos buscando durante unos diez días y, al final, la encontramos fondeada cerca de una playa perdida. Esa misma noche nos acercamos a ella, que seguía fondeada y sin personas a bordo, la remolcamos a aguas libres, desembarcamos todo lo que pudiera contaminar y la destruimos para que no se pudiera volver a usar en actos delictivos. Creo que esta acción envía un mensaje claro a aquellos que pretenden volver a cometer actos de piratería: nosotros seguimos ahí, vigilando, preparados para evitar cualquier incidente y proteger a la comunidad marítima.

-Y de su dotación, ¿qué destacaría?

-En primer lugar destacaría la ilusión y la entrega con la que comenzaron el alistamiento y que no han perdido en el transcurso de toda la operación. La preparación para una misión comienza mucho antes de partir hacia la zona de operaciones e implica grandes dosis de esfuerzo y dedicación, que no pueden disminuir después a lo largo del despliegue. Los hombres y mujeres que componen la dotación del Castilla han mostrado un compromiso, una responsabilidad y una profesionalidad muy superior a lo que podría llegar a pedírseles.

Y en segundo lugar destacaría la cohesión e integración en el trabajo y la vida a bordo entre todas las unidades embarcadas. Durante cinco meses hemos convivido a bordo un estado mayor internacional, una unidad aérea embarcada de la Flotilla de Aeronaves, dos unidades de Infantería de Marina, un equipo médico de los Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas y la dotación del buque propiamente dicha; en total más de 300 personas trabajando codo con codo, con diferentes cometidos, pero siempre teniendo claro que el apoyo mutuo y el buen ambiente de trabajo eran claves para cumplir con la misión que se nos había encomendado.

-Además, se han implicado con algunas labores solidarias ¿cómo fue la experiencia?

-Sí, ha habido una iniciativa muy bonita que surgió de la dotación del Castilla de manera espontánea. Meses antes de nuestra partida, se organizó una campaña de recogida de material escolar en el colegio e instituto donde estudian muchos de nuestros hijos, y lo embarcamos a bordo para dárselo a Cáritas de Yibuti. El punto más gratificante fue el día en que finalmente pudimos entregarlo, ya que pudimos compartir unas horas con los niños del colegio Horn of Africa School, destinatario de parte de ese material.

 

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