Provincia

La playa revive en plena temporada los problemas de tráfico de siempre

  • Hasta en tres ocasiones, dos la semana pasada, la Policía Local tuvo que cerrar el acceso al tráfico rodado al estar saturada

Mediados de agosto. La temporada estival atraviesa sus días más señalados y la playa de Camposoto registra sus cotas máximas de afluencia. Cientos de isleños aprovechan sus días de vacaciones para acercarse y disfrutar del sol y del mar. La escena se repite cada año. Empiezan a echarse en falta plazas de aparcamiento, los accesos se colpasan, irrumpen las protestas, las molestias ciudadanas... Ir a la playa se convierte en toda una odisea. Sobre todo a las horas punta de los fines de semana, aunque en realidad tampoco eso es ya algo exclusivo. De hecho, la semana pasada -un martes- se registró uno de los días más conflictivos del verano en este sentido. Agentes de la Policía Local tuvieron que restringir el acceso desde la rotonda de entrada a la playa. Literalmente, no se cabía. No quedaba un hueco libre para estacionar. Así que se optó por impedir el acceso durante un tiempo hasta que se descongestionara la zona para evitar que el colapso -para dar la vuelta hay que llegar hasta la última pista de acceso- llegara a mayores. Hubo protestas -y hasta vídeos realizados con los teléfonos móviles- que se propagaron por las redes sociales denunciando que se impedía acceder a la playa. Unos días después volvió a ocurrir. De nuevo la playa registró un lleno absoluto que obligó a restringir el acceso por la carretera. En realidad, el tráfico se desvía hacia el aparcamiento de La Leocadia -zona del centro de visitantes del Parque Natural- desde donde existe un sendero que conecta con el primer acceso a Camposoto. Claro que, en este caso, hay que andar un trecho para llegar hasta la playa.

En lo que va de verano -apostilla el concejal de Policía Local, Ignacio Bermejo- esta situación se ha dado hasta en tres ocasiones (la otra fue en julio). Cierto que en otras ocasiones -fines de semana, especialmente- la playa tampoco ha estado exenta de problemas de tráfico pero la situación no ha llegado a estos extremos. Y estos problemas -se recuerda- son inevitables ante la llegada en masa de bañistas. De hecho, se suceden cada verano. La playa isleña, como todas, tiene sus limitaciones a pesar de que presume de ser una de las que mayor número de plazas de aparcamiento tiene a disposición de los usuarios: unos 1.700 a pie de playa, repartidos entre los diferentes accesos y las bolsas de aparcamientos y otras 750 en la zona más lejana de La Leocadia. Y lo que ocurre en La Isla no es muy diferente a lo que pasa en otros puntos de la costa gaditana. Todo se satura, especialmente en los días clave de la temporada y a las horas en las que habitualmente se registra una mayor afluencia.

Hay un plan especial de tráfico -explica Bermejo- que está operativo y que se activa en cuanto que se detecta esa mayor afluencia de tráfico para hacer frente a a la situación. El dispositivo, apunta, se refuerza hasta con seis agentes más de la Policía Local. Y considera que en lo que va de verano está funcionando bastante bien. Aunque, evidentemente, cuando la playa se llena poco más se puede hacer. Hay sobre la mesa propuestas y medidas para agilizar la situación, pero nada a corto plazo. De hecho, las obras de remodelación que están previstas -y que el Ayuntamiento prevé retomar una vez que termine el verano- pasan por una reordenación de los accesos con la que se espera que la playa esté más preparada para hacer frente a este tipo de situaciones que se dan en el momento más álgido de la temporada de verano. También, claro, se pretende desde hace años la liberación de los 1,2 kilómetros de playa que siguen en manos militares, cuya desafectación permitiría también ampliar la bolsa de aparcamiento que actualmente existe a la entrada de la playa.

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