GABRIEL ÁLVAREZ leiva. Periodista

"Los milagros existen en el Camino de Santiago"

  • Un libro narra las experiencias de Gabriel Álvarez Leiva, Carmen Martín Natera y la enfermedad del Parkinson que les acompaña

Gabriel Álvarez narra en su 'Peregrino Parkinson' sus vivencias en el Camino de Santiago junto a Carmen Martín Natera. Gabriel Álvarez narra en su 'Peregrino Parkinson' sus vivencias en el Camino de Santiago junto a Carmen Martín Natera.

Gabriel Álvarez narra en su 'Peregrino Parkinson' sus vivencias en el Camino de Santiago junto a Carmen Martín Natera. / pascual

Ayer por la tarde se presentó en los Claustros de Santo Domingo, en Jerez, el primer libro del periodista Gabriel Álvarez Leiva. Se trata de un diario en el que narra el camino iniciático que hizo junto a su pareja, Carmen Martín Natera, en el año 2016 por el Camino de Santiago. El periodista recoge sus experiencias y los paisajes dejando un legado en el que se une el esfuerzo y la reflexión. Y lo hace teniendo como telón de fondo la enfermedad de Carmen. Una dolencia muy desconocida en la sociedad: el Parkinson. Esta circunstancia une a la pareja para enfrentar el sendero de la vida. Un libro cuyos fondos que se recauden irán destinados a la asociación de Parkinson de Jerez.

-¿Cómo surge la idea de recoger esta experiencia del camino de Santiago?

-El libro ya estaba escrito antes de ser libro. Yo tenía claro que durante el camino iba a escribir un diario pero no estaba tan claro que se convirtiera en un libro como es ahora. Ciertamente es un diario que fui escribiendo al final de cada jornada. La frescura y la impronta del momento está reflejada en el libro porque creo que no había que tocar nada. Carmen no conocía el contenido de lo que escribí aunque me veía cada atardecer sentado en un rincón plasmando cada jornada. A la vuelta, cuando ella lo lee, es la que me traslada la posibilidad de publicarlo en un libro. Con cierto pudor me preguntaba si aquello era algo personal o si podía haber algo interesante para los demás. Además las notas tienen muchas experiencias personales que me abrían en canal. Es una experiencia transformadora que vino en una serie de cambios que tuve en mi vida como en la vida de Carmen. Así que también fue como una palanca que ayuda a la nueva vida de pareja que iniciábamos. La asociación de Parkinson es el revulsivo final. Por el empuje de sus asociados y porque todo lo que se recaude estará destinado para la asociación.

-Pero se nota que aquí también está presente el periodista. Necesitado de narrar lo que ve y lo que siente.

-Cierto. El periodista está ahí. Pero el periodista es testigo también de la realidad del Parkinson sometido a los desafíos del camino puesto que Carmen padece esta enfermedad. Fue un compromiso contraído con el neurólogo de Carmen, el doctor Miguel Ángel Moya. Acababa de hacerse cargo de Carmen cuando nos fuimos y también era una inquietud que queríamos compartir con él. Era como una evaluación de la respuesta de Parkinson al desafío de hacer todos los días 30 kilómetros andando. La prescripción médica tenía la exigencia de que su dosis fuera una hora antes y una hora después de comer, con lo cual todo se complicaba más.

-Es un libro muy intimista.

-En el Camino primero sorprende el paisaje pero después el paisanaje. Es decir las gentes de allí o los mismos peregrinos con los que te abres. El intimismo te sobreviene porque caminando te has ido abriendo a personas con motivaciones distintas. Algunas con la salud, otras que van sin fe y encuentran algo distinto. Por tanto este intimismo te hace llegar al albergue con la capacidad de contar todo aquello que has ido diciendo y compartiendo. En definitiva te confiesas cuando acaba la jornada y te pones a escribir.

-El Camino, por tanto, inspira.

-El Camino inspira vida. Cambios. Transformaciones que posiblemente comenzaron antes de salir. El Camino empuja en definitiva.

-Y te disminuye ante la precariedad en la que se siente el hombre ante el esfuerzo.

-Es parte de la austeridad que el Camino exige. Aunque es un camino para peregrinos también los hay que lo hacen sin vocación porque en el Camino hay personas de todo tipo. También hay comodidades. Puedes incluso dejar la mochila en el albergue en el que vas a dormir. Un vehículo de Correos ofrece este servicio. Pero quizá esto no es el camino que nosotros concebimos. Pero hay algo importante. La fuerza física puede sucumbir y de hecho hay momentos muy malos, pero la fuerza mental prevalece. Fíjate, caminábamos un hombre con ínfulas maratonianas y una mujer que padece Parkinson. Y en muchas ocasiones, ella tiró de mí.

-¿Cómo se encuentra la asociación de Jerez?

-Ana Martín Natera (A.M.N): Es una enfermedad bastante desconocida. Así que es un reto poder trasladar a otras personas que tienen Parkinson que, a pesar de ser una enfermedad neurodegenerativa, se puede llevar una vida prácticamente normal si se quiere. La aptitud es muy importante. Estamos dando servicio a unas 32 personas con terapias complementarias como logopedia, fisioterapia o terapias de grupos.

-¿Qué porcentaje hay en Jerez de enfermos de Parkinson?

-A.M.N.: Unas 600 personas en la ciudad y más de 2.500 casos. Es la segunda enfermedad neurodegenerativa con más casos por detrás de Alzheimer.

-Hay solución a esta enfermedad?

-Hay muchas investigaciones abiertas que van por buen camino. Cada vez hay medicación más completa para paliar los síntomas. Ahora mismo no existe cura pero hay esperanzas de que las líneas de investigación puedan dar con una solución.

-¿Por qué hay que hacer el Camino?

-Porque nadie volverá indiferente. Todos van a encontrar algo que tampoco tiene que ser relativo con la fe cristiana pero sí con la fe en uno mismo. Eso es importante. Los milagros existen en el Camino y las respuestas que el Camino te ofrece a inquietudes que uno lleva son sorprendentes.

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