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Una idea ganadora perdida en un cajón

  • El arquitecto Carlos Rozadillas ganó el concurso convocado por la Junta para la explotación del poblado

El 12 de mayo de 2015 el vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez Barrios, presentaba antes los medios el proyecto ganador del concurso convocado por el Gobierno andaluz para la explotación turística del poblado del pantano de Los Hurones.

Ojaranzo, la propuesta del arquitecto jerezano Carlos Rozadillas fue la ganadora, aunque parece que finalmente no se llevará a cabo o, al menos, no es necesariamente obligatorio que el empresario que explote la instalación tenga que basarse en este proyecto.

Según Juan Niño, se trataba “de un concurso de ideas sobre qué podía hacerse en el poblado”, aunque sin ser vinculante.

Aún así, el boceto que dibuja Carlos Rozadillas nos permite acercarnos al futuro del poblado. El arquitecto basó su proyecto en cuatro puntos principales: las infraestructuras de cara al alojamiento, con las viviendas del ingeniero y del vigilante que serían para grupos y tendrían 4 o 5 dormitorios; el albergue, en la antigua hospedería de los trabajadores, para unas 30 o 40 personas; las viviendas en hileras, para parejas o familias con uno o dos niños, que tienen dos habitaciones; y un alojamiento hotelero en la parte superior de la venta.

Carlos también tuvo en cuenta la necesidad de contar con un restaurante y un bar-cafetería, así como un espacio para la organización de eventos que iría en la iglesia, que se reformaría como un pequeño auditorio o sala de conferencias, además de recuperar la antigua escuela como salas de talleres o aulas formativas.

El arquitecto jerezano plantea también que en la casa del cura se ubique una exposición permanente que muestre aspectos importantes del entorno, mientras que en el actual bar iría un aula de interpretación de la presa y de la energía hidráulica.

Entre las actividades que propone Carlos Rozadillas se encuentran todas las relacionadas con el turismo activo en el entorno, en el mismo poblado y en zonas adyacentes que incluirían bicicleta de montaña, senderismo y actividades acuáticas en el embalse como piragüismo o kayak.

Dentro del poblado el proyecto recoge un circuito de running, un espacio de deporte recreativo en el entorno de la piscina, una zona de asueto en la piscina grande y un lugar para el silencio en la zona alta del poblado enfocado a la meditación y a la relajación.

El arquitecto considera que “en Andalucía no hay nada parecido a esto, sería totalmente novedoso y, además, a nivel medioambiental no tendría ningún impacto”.

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