OBITUARIO

La historia de un hombre bueno

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Hay lagunas en la memoria que ni Google puede desentrañar. Yo tengo la vaga impresión de haber conocido a Juan Pérez en un piso que tenía CCOO en Vargas Ponce, junto con Horacio Lara y Juan García hacia 1977, pero igual estoy equivocado. Sí estoy seguro del local de CCOO en Cánovas del Castillo, donde tenía despacho de abogado Javier Anso (con un retrato de Lanza del Vasto) , donde andaban siempre Jesús Bernabé, Pepe Corrales y toda una generación de sindicalistas de CCOO entre los que destacaba Juan por su simpatía, su bondad, su entrega, su generosidad y su templanza . Nacido en Algar pero jerezano de vecindad, recorrió la provincia con la tenacidad que precisa esta tierra para extender e implantar a las nacientes Comisiones Obreras, herederas de aquellos sindicalistas de la Perkins, La Camocha, CASA , los dirigentes detenidos en el convento de las Oblatas de Madrid que luego se conocerían por los condenados en el proceso 1001: de Marcelino Camacho a Nicolás Sartorius pasando por Eduardo Saborido y Fernando Soto. De esa generación de sindicalistas abnegados y generosos era Juan Pérez. En la provincia junto con Juan estaban Trillo en Jerez, Miguel Alberto en Algeciras, Manolo Verano en Sanlúcar, Ramón Outerelo, Joaquín Chulian, Manolo el Gitano y Manolo Ruiz en la Bazán, Paco Heredia en CASA, Manolo el Cordobés y Carmen Pérez en Tabacalera, José Martínez en la Residencia, Javier Fajardo en Matagorda, Federico Pedreño en astilleros de Cádiz, Sebastián González en la vid, Fermín Rodríguez en el comercio, José Manuel Silva en sanidad, Agustín González en la organización del sindicato, Mercedes Salguero en San Fernando, Fernando Martín Mora y Fali Baena como abogados e incluso curas progresistas como Gabriel Delgado, Alfonso Castro y Pepe Araújo. Una gente que abrieron camino para los que hoy desarrollan el sindicalismo . No sabría decir si los de ahora lo hacen mejor o peor que los de antes aunque sí puedo afirmar que sin Juan Pérez y los de aquella generación no habría hoy el sindicalismo que conocemos. Juan emigró a Alemania y cuando volvió se comprometió con el Partido Comunista y con la extensión de Comisiones en los últimos años del franquismo y durante los 22 años que fue secretario provincial del sindicato.

Gracias a él o por su culpa me afilié a CCOO en 1986 cuando andaba yo defenestrado en el palomar de la Diputación. Desde entonces siempre que le pedí algo estuvo dispuesto a echar una mano y siempre que él me pidió algo no dudé en aceptar, incluso meterme en los líos internos del sindicato en un momento en el que no me apetecía lo más mínimo y él en la enésima guerra interna de la izquierda. Le recuerdo encabezando los piquetes la noche de la primera huelga general en diciembre de 1988 recorriendo la ciudad de punta a cabo. Un sindicalista de la vieja escuela, que jamás pidió nada para sí, capaz de encabezar una movilización pero con una puerta abierta para terminarla con algún acuerdo. Supo valorar la necesidad de que el sindicato se implicase en la vida institucional para obtener mejoras para los trabajadores. Le vamos a echar de menos aunque su lucha y su trayectoria permanecerán en nuestro recuerdo. Con él se va una forma de hacer sindicalismo, una parte de la historia del movimiento obrero gaditano. Hacía años que no le veía y me culpo a mí mismo porque no me haya dado tiempo a hacerle una entrevista para que sus recuerdos perduren. Esta mañana cuando me he enterado de su muerte no he podido contener las lágrimas. Con él se va una parte de mi vida. Su historia quedará para siempre.

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