Provincia

La demolición del Mercado de la Paz deja vía libre al desarrollo de la zona

  • Los planes urbanísticos se remontan al año 2004 y se vincularon siempre a la recuperación del histórico Patio Olea

Apenas queda rastro ya del antiguo Mercado de la Paz. Su demolición -proyectada desde el año 2004 y demorada por un largo tiempo- se ha consumado en unas pocas semanas. El edificio, cuyo mal estado de conservación había llegado a unos niveles preocupantes, ha sido derribado por completo en el marco del convenio urbanístico firmado hace catorce años. Los trabajos, iniciados a mediados de junio, ya han concluido. Ahora, donde durante tres décadas estuvo el tercer mercado de la ciudad -cerró sus puertas en 1996 aunque desde tres años antes su actividad era mínima- solo queda un solar vallado a la espera de que se den los siguientes pasos para afrontar uno de los desarrollos urbanísticos más interesantes de todos los contemplados en el Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Histórico (PEPRICH). Y lo es porque siempre se ha vinculado a los planes para la recuperación del antiguo Patio Olea, una construcción histórica ligada a los orígenes del barrio de la Pastora que lleva ya décadas en desuso y también en un pésimo estado de conservación.

Aunque el proyecto dejó de ser una prioridad para el Ayuntamiento hace ya década y media, la puesta en marcha del convenio urbanístico para desarrollar esta zona y la anunciada apertura de la nueva calle que ahora propiciará la demolición del Mercado de la Paz y que unirá Bonifaz con Hernán Cortés para enlazar con Santo Domingo brindarán un nuevo contexto, al menos, para empezar a replantearse aquellos viejos planes.

Las primeras ideas que desde el Ayuntamiento se lanzaron con respecto al Patio Olea pasaban por su recuperación para darle uso como la nueva biblioteca municipal que entonces -por 2004, fecha en la que se suscribió el convenio urbanístico- se pensaba construir para sustituir a la de la calle Gravina, un espacio de unos mil metros cuadrados que se articularía en torno a los jardines de este característico patio. Todavía en 2007 se insistía en esta misma idea desde el gobierno municipal, liderado entonces por los andalucistas.

Era, de hecho, una de las propuestas 'revolucionarias' del PEPRICH. Aprovechar estos espacios para introducir equipamientos públicos que compensaran el déficit que arrastraba el casco histórico en este sentido y ayudaran a reactivar sus barrios. En ese contexto, precisamente, se dio forma por ejemplo al centro de congresos en el viejo cine Almirante, se incluyó la recuperación del Castillo San Romualdo y hasta se intentó hacer algo similar -evidentemente no salió- con la Casa Lazaga. Más adelante -año 2008- se empezó a hablar de otro uso para el Patio Olea, el de centro de barrio, algo más amplio que también daba cabida a la posibilidad de la biblioteca. A día de hoy sigue sin retomarse el tema. En todo caso, la idea siempre ha sido la de que el Patio Olea fuera un equipamiento público.

El convenio urbanístico de 2004 en el que se enmarca la demolición del Mercado de la Paz contempla la construcción de hasta 33 viviendas en un ámbito de gestión de 3.361 metros cuadrados y con una edificabilidad máxima de 3.263 metros cuadrados.

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