La salud laboral de 'Las kellys' “El daño psicológico es peor que el físico”

  • CCOO organiza la jornada ‘La salud laboral de las camareras de piso’ para alertar sobre el consumo de fármacos por parte de este colectivo debido a sus precarias condiciones de trabajo

Dos camareras de piso durante unas prácticas en un hotel. Dos camareras de piso durante unas prácticas en un hotel.

Dos camareras de piso durante unas prácticas en un hotel. / Grupo Joly

Síndrome del túnel carpiano. Tenosinovitis de Quervain. Dedo en resorte. Epicondilitis (codo de tenista). Epitrocleitis (codo de golfista). Patología tendinosa crónica de manguito de los rotadores (bursitis). Cervicalgias. Dorsalgias. Hernia discal.

Estas son algunas de las dolencias que padecen las camareras de piso, conocidas popularmente como ‘Las kellys’, a consecuencia de su trabajo. Para alertar sobre estas enfermedades profesionales, dar a conocer sus derechos a las trabajadoras y conseguir mayor unión en el colectivo, el sindicato Comisiones Obreras ha organizado este martes en Cádiz la jornada ‘La salud laboral de las camareras de piso’.

Begoña López, secretaria general de Servicios de Comisiones Obreras de Cádiz, señala que “el departamento de pisos es el principal departamento de los hoteles y es el más precarizado y el más feminizado”. Esta precarización, uno de los rasgos más definitorios de la profesión, “se ha acentuado mucho desde la reforma laboral de 2012”.

La externalización “masiva” ha repercutido en unas condiciones de trabajo y de salario paupérrimas, que se ha traducido en cargas de trabajo “excesivas” que afectan a la salud de las camareras de piso “que se automedican para aguantar” esas duras jornadas. Begoña López tiene claro que esa “no es la solución” y confirma que las compañeras “tiene miedo” de denunciar estas situaciones y negarse a cumplir aquello que no recoge el convenio.

Pilar Romero y Juana Galván saben perfectamente de que habla la secretaria general de Servicios de Comisiones Obreras, ya que llevan la mayor parte de su vida trabajando como ‘kellys’. Pilar sostiene que “esta lucha no es nueva, vamos pasito a pasito y se han logrado cosas que en otras zonas de Andalucía aún no se han conseguido”.

No obstante, es obvio que las condiciones de trabajo no son las deseadas y que aún queda mucho camino por recorrer, sobre todo a la hora de reconocer las enfermedades profesionales. “Todas las compañeras tomamos pastillas, es algo habitual en el desayuno”, dice Juana, una afirmación que contó con la aprobación de los asistentes. “Nuestro trabajo no se limita a estirar una sábana o doblar una toalla. Es mucho más. Genera mucho estrés. A causa de las responsabilidades que tienes cada día te sientes mal, psicológicamente te haces daño y se lo haces a tu familia. Llega un momento en el que puedes caer en una depresión”.

Las excesivas cargas de trabajo y el dolor llevan a las trabajadoras a medicarse diariamente

En eso está de acuerdo Pilar, quien no duda en afirmar que “el daño psicológico es peor que el físico”.Y es que estas camareras de piso están sometidas a la presión que ejercen las empresas para que terminen la labor encomendada cada jornada, aunque su turno legalmente ya haya terminado. “Si dejas una habitación sin hacer hay represalias. O no te dan libre cuando habías pedido o te dan habitaciones de salida o te penalizan de alguna manera”.

Todo esto provoca en ellas “un estrés y una ansiedad que hace que no puedas parar. Es muy penoso vivir solo para trabajar. No es normal, en la época que estamos, que sigamos trabajando y viviendo bajo estas circunstancias”, subraya Juana Galván. Además no se olvida de que cuando ella o alguna compañera han hecho valer sus derechos o han denunciado una situación injusta “hemos sufrido acoso, insultos y represalias”.

Otra de las críticas que destacan ‘Las kellys’ es el machismo que deben soportar cuando acuden a las mutuas de las empresas para que les traten alguna dolencia. “Muchas veces hemos tenido que escuchar que eso es por la menopausia o que nos digan que es fibromialgia, y ahí se acaba todo. Hay discriminación por el hecho de ser mujeres porque se cuestiona la dureza de nuestro trabajo y no se reconocen las enfermedades que se derivan de él”.

Por ello, Juana anima a sus compañeras a hacer visible sus padecimientos por culpa del desarrollo de su actividad, la carga emocional y psicológica que entraña y hace un llamamiento a la unión entre las mujeres del colectivo.

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