Tragedia

Las fuertes corrientes convierten a Los Caños en un reguero de muertos

  • Tras localizarse dos cadáveres más de la patera naufragada se teme que aún haya 15 más en el agua

Un Guardia Civil recupera del oleaje el cuerpo del octavo inmigrante fallecido en Los Caños. Un Guardia Civil recupera del oleaje el cuerpo del octavo inmigrante fallecido en Los Caños.

Un Guardia Civil recupera del oleaje el cuerpo del octavo inmigrante fallecido en Los Caños. / Manuel Aragón Pina (Barbate)

La playa de Los Caños de Meca que en los meses de verano es un lugar bullicioso y lleno de miles de personas llegadas de todos los rincones, se ha convertido desde el pasado lunes en un lugar de muerte.

Con los dos cadáveres de ayer ya son ocho los cuerpos recuperados tanto del agua como de la orilla, donde han aparecido el primero, el sexto y el octavo, mientras que los restantes se encontraron flotando en el agua al portar unos rudimentarios salvavidas de color azul y que se sujetan al cuerpo por medio de unas cintas rojas. Sus costuras son de poca calidad, ya que algunos de los que han aparecido flotando reflejan que se han descosido con facilidad, con lo que se puede decir que no sirven para salvar la vida de la persona que lo porte.

Los dos cuerpos de ayer son, al igual que el resto, de sendos jóvenes de entre 20 y 30 años, de origen magrebí y que habrían caído al agua cuando la patera se golpeó contra un islote situado a unos 100 metros de la playa de La Laja.

El cadáver que apareció en esa playa, bajo el restaurante El Caña, presentaba golpes en las piernas y la cabeza, al golpearse contra las rocas, lo que podría haberle provocado la muerte, o haber quedado inconsciente y a merced de la olas. Las bajas temperaturas, el no saber nadar o el embate de las olas también son contratiempos con lo que hay que luchar para mantenerse con vida, como ocurrió con los otros 22 miembros de esa patera que sí lograron salvarse. Entre ellos estaba el patrón de la embarcación que ya ha sido detenido en Algeciras por la Policía Nacional. Aún podrían encontrase desaparecidas más de 15 persona.

Estos cuerpos, una vez que llegan a tierra o al puerto de Barbate, como ha ocurrido con cinco de ellos, son sometidos a una reseña necrodactilar para posibilitar su identificación por parte de los efectivos de la Policía Judicial de la Guardia Civil. Esas huellas son cotejadas con las bases de datos por si alguno de ellos tiene asuntos pendientes con la Justicia, están reclamados o ya han intentado con anterioridad la entrada de forma ilegal en el país.

Tras la inspección forense y la autorización del levantamiento del cadáver por el titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Barbate, el cuerpo es trasladado por un equipo judicial al Instituto de Medicina Legal de Cádiz, donde se les practicará la autopsia, se intentará su identificación y quedará bajo custodia judicial entre uno y tres meses en sus cámaras frigoríficas a la espera de que algún familiar los reclame e identifique para su posible repatriación.

En caso de que estos cuerpos no sean reclamados por sus familiares, serán trasladados al cementerio de Barbate donde recibirán sepultura. Sería un sepelio que debería afrontar económicamente el ayuntamiento en cuyo término municipal se recuperen los cuerpos, en este caso, Barbate.

Según expuso hace unos días el concejal barbateño de Presidencia, Javier Rodríguez, cada sepultura supondrá un coste para las arcas municipales de 2.200 euros, lo que supondría un abono provisional de 17.600 euros que saldrían de la partida de 80.000 euros que posee el Área municipal de Asuntos Sociales para atender sus servicios en el año en curso.

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