Provincia

Una colonia de gatos hace la vida imposible en la barriada de Durango

  • A simple vista algunos vecinos han contado más de 40 animales

  • Tanto el olor de los excrementos como los parásitos son insufribles

La barriada de Durango, concretamente la segunda fase de viviendas (situada entre la calle Dionisio Pérez y el palacio de Purullena), vive actualmente una situación insostenible. Así lo aseguran los vecinos de esta zona del Barrio Alto quienes ya, en un último intento de desesperación, piden ayuda ante la imposibilidad de continuar conviviendo con la colonia de gatos que se ha asentado en el patio de la comunidad (colindante con el patio del palacio).

Esta situación no es nueva. En concreto, según los cálculos de los vecinos, ya han pasado dos años desde que comenzaron a soportar los olores, excrementos y parásitos de estos animales. Sin embargo, actualmente, la situación se puede considerar alarmante ante la rapidez con la que se reproduce esta especie. "El otro día conté cuarenta y tantos gatos", explica Antonio Benítez, un vecino de los seis bloques que forman esta intercomunidad. "Esto es ya insoportable. Se cuelan por los respiraderos de los garajes. Los excrementos se quedan dentro y hay veces que tenemos que entrar con mascarillas", explica por teléfono. Al colgar, Antonio manda fotos a través de Whatsapp para demostrar cuál es el día a día de lo que se ve por su ventana. "Aquí te envío las fotos. Y el olor ... porque no te lo puedo mandar", se lee en su mensaje.

Los felinos depositan las heces en el garaje y los vecinos tienen que entrar con mascarillas

Y lleva razón. Un paseo de escasos minutos por la zona corrobora lo denunciado por los 84 vecinos. Al patio de dicha comunidad, que tiene el acceso por la calle Federico Rubio, es mejor ni entrar. A los olores de orina y heces se le suman otros problemas mucho más importantes y serios, como la suciedad de la zona o las pulgas y parásitos que se desprenden de unos animales totalmente abandonados y dejados a su suerte. Junto a la cancela tres recipientes. Dos de ellos, medianos, llenos de agua. El último, bastante grande, relleno de pienso y comida. "Los vecinos cogemos nuestras escobas y trabajamos para que nuestra barriada esté limpia", explica el otro Antonio -en esta caso apellidado Herrera, actual presidente de la intercomunidad de vecinos- "pero a pesar del trabajo y la dedicación, nos vemos superados ante la cantidad de animales que hay en el patio", aclara. "Además esto es una pena porque ha llegado un punto en el que un patio, que tiene incluso una pista de fútbol, y donde podrían jugar los niños, tiene que estar cerrado por la suciedad que tiene".

El tema de los gatos incluso ha llegado a ser un punto de conflicto ya que en una ocasión una persona, cansada de la situación, colocó veneno en este lugar. El resultado fueron una decena de gatos muertos y la protesta de los animalistas -con intención de denuncia incluida- allí mismo. Incluso hizo falta la presencia de la Policía Local. "Aquí han venido ya las protectoras, los políticos, el alcalde... pero nadie hace nada. Esto es ya desesperante", asegura el presidente. "Cada vez hay mas gatos y, aunque nosotros limpiemos, la comunidad no tiene ni los medios ni el dinero para poner fin a esta situación".

No obstante esta no es la única reivindicación por parte de esta barriada. Desde más señalización, hasta farolas, pasando por la instalación de papeleras son algunas de las demandas que Antonio Herrera como presidente viene realizando desde hace tiempo al Ayuntamiento. "Muchos besos, abrazos y promesas. Pero poco hacer. Esperemos que al menos la solución de los gatos llegue pronto".

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