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El centro de congresos tiene sus instalaciones casi listas

  • Las dependencias, ubicadas en el cine Almirante, ya tienen el mobiliario y la tecnología instalados · Tres salas de conferencias y un auditorio son los reclamos

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Como un caramelo cuando está a punto de abrirse, la fachada del centro de congresos esconde su nuevo aspecto en un sencillo envoltorio, propio de la arquitectura de finales de los años 40, cuando el modernismo se abría paso a la posguerra. Porque la transformación del que fuera el prolífico cine Almirante se ha realizado respetando la esencia de las construcciones que marcaron aquella época y dejaron diversas huellas en la localidad. La de este frontal es un bello ejemplo, concebido desde el prisma sólido y geométrico de los edificios de entonces.

Pero tras esta fachada la nueva concepción planificada por el Gobierno local en el edificio ya está casi a punto para poder utilizarse. El centro de congresos es una realidad que se evidencia en los primeros pasos del vestíbulo de entrada. En él, los revestimientos de madera y granito están completados en suelo, paredes y techo e incluso las barandillas de metacrilato de las escaleras lucen instaladas. Al fondo del acceso, una larga mesa con asientos dará la bienvenida a los que en un futuro no demasiado lejano vayan a utilizar las instalaciones. Actualmente, el puesto lo ocupa el personal de seguridad. Pero lo más llamativo de esta zona del edificio se encuentra colgado en uno de los laterales, un panel que anuncia las dependencias de cada planta y sus nombres, porque los tienen. Todos ellos vinculados a la historia más gloriosa de San Fernando.

Unas pequeñas escaleras conducen al ascensor y la primera de las estancias de la parte trasera, más estrecha. En esta parte se instalará el personal de oficina. Justo antes, a la derecha, la primera de las tres salas que, planta a planta, servirán para realizar conferencias, congresos y reuniones. La de ésta se denomina sala Parlamento y la de las superiores, sala Bicentenario 2010 y sala Duque de Alburquerque. Todas ellas se han construido utilizando un desnivel gradual en la colocación de los asientos, a modo de anfiteatro, alrededor de una mesa con ordenadores propios. A su espalda, un proyector.

En la planta superior la estancia más destacada es el auditorio Lázaro Dou, con capacidad para casi 300 personas. Este espacio se construyó aprovechando el desnivel de la sala de cine que se ubicaba anteriormente en la estancia. En él casi todo está terminado, sólo restan algunas excepciones como la parte baja de los asientos.

Hay dos vías de acceso a este auditorio. La primera de ellas la integran dos entradas que seguramente utilizarán los ponentes, se ubican junto a la parte más baja del espacio, en los laterales del estrado. La segunda de las vías parte de la entrada en planta baja, de la que dos escaleras subirán a un vestíbulo. De éste a su vez dos puertas darán acceso a este auditorio. Lo más característico del espacio son las inmensas cristaleras que presiden las instalaciones y que proporcionan una gran luminosidad, al margen de unas peculiares vistas de la calle Real.

El centro de congresos tiene además una última planta, en la que una inmensa habitación servirá de aula de formación. Pero en ella hay tres puertas, tres mesas, tres pantallas y tres bloques de sillas, porque la estancia, mediante un sistema de paredes correderas, podrá dividirse en tres. Un último espacio se encuentra en la planta sótano, que se dotará como sala de exposiciones Casado del Alisal. A esta zona también se tendrá acceso desde la calle trasera, Pérez Galdós.

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