Provincia

La batalla del Grupo Lima

  • Su prioridad es acabar con los puntos de venta de droga que afloran en barriadas, parques y proximidades de centros educativos

  • Rozan las 40 detenciones en lo que va de año

Agentes del grupo Lima en una intervención conjunta con la Guardia Civil. Agentes del grupo Lima en una intervención conjunta con la Guardia Civil.

Agentes del grupo Lima en una intervención conjunta con la Guardia Civil. / d.c.

En el otro extremo de las grandes operaciones antidroga que se saldan con la incautación de importantes alijos y grandes titulares en prensa se encuentra otro tipo de intervenciones más modestas en apariencia pero mucho más apreciadas y valoradas por los ciudadanos. En el grupo Lima de la Policía Local -el grupo de seguridad ciudadana- lo saben muy bien. Su prioridad es el trabajo contra el menudeo de droga a pequeña escala. Y han conseguido desarticular más de un activo punto de venta a las puertas de colegios e institutos, cerca de instalaciones deportivas frecuentadas por jóvenes o en parques públicos a los que acuden tanto grupos de adolescentes como niños pequeños a jugar... Por eso se han ganado el respeto de los vecinos.

Resulta fácil hacerse una idea de lo que su trabajo supone para la ciudad a partir de un dato concreto: en lo que va de año, el grupo Lima suma 36 detenciones por delitos contra la salud pública. A eso hay que añadir algunas otras que han llevado a cabo a partir de requisitorias que les llegan directamente de los juzgados.

Claro que también participan en operaciones a mayor escala con la colaboración de la Guardia Civil y de Vigilancia Aduanera, con los que -aseguran estos agentes- existe una relación "muy fluida" desde hace años y un contacto permanente. Si La Isla tiene que ver en alguna de las investigaciones que se traen entre manos, lo habitual es que cuenten con ellos dada su experiencia, la información que manejan y su amplio conocimiento del terreno.

En el grupo Lima son los mismos desde hace años. A diferencia de lo que ocurre en otros cuerpos o unidades no suele haber cambios, rotaciones ni movimientos de personal. Y eso -admiten- ayuda mucho, porque la experiencia acumulada y el grado de conocimiento que tienen de lo que se mueve en San Fernando en materia de seguridad es mayor, claro. Es -aseguran- una de sus grandes ventajas: la información que tienen y que les llega a diario como agentes de la Policía Local que son y que, por tanto, están más a mano de los vecinos. La colaboración ciudadana, insisten, es fundamental en su día a día a la hora de plantar batalla al menudeo. Es lo que marca la diferencia.

"Puede que no lo parezca. Hay, además, mucha gente que erróneamente no le da importancia al hachís o a la marihuana, pero para los vecinos de una barriada es mucho más importante desarticular un punto de venta por pequeño que sea que una operación a gran escala porque le aseguro que es una fuente continua de preocupación", afirma Rubén Fernández, uno de los componentes del grupo Lima de la Policía Local.

Visten de paisano y solo son cuatro, cinco si sumamos a Navarro, el pastor belga de la unidad canina que les acompaña y que, con solo diez meses y todavía en proceso de adiestramiento, "ha demostrado que es un auténtico crack, con unas habilidades impresionantes y con un enorme potencial". Lo advierte su cuidador, Joaquín Rodríguez Coronilla, que también forma parte del grupo de seguridad ciudadana. Es otra de sus peculiaridades: el perro es el complemento perfecto que a menudo garantiza el éxito de la intervención y que está preparado para ser utilizado con sospechosos. "No falla, si el perro lo marca sabes que hay droga seguro sin cachear a nadie", dice.

Este tipo de intervenciones -insisten- reportan seguridad entre los ciudadanos. De ahí su importancia. "Pero además para nosotros es toda una satisfacción eliminar un punto de o venta de hachís de una barriada por pequeño que sea, evitar que chavales de 15 o 16 años estén consumiendo, cortar el menudeo...", apunta Rafael Álvarez, otro de los miembros del equipo.

Y cuentan una anécdota reciente que les ha dejado huella: "La semana pasada, en la Audiencia Provincial tuvimos que asistir a un juicio por haber sido los que detuvimos hará cosa de un año a un vendedor que se dedicaba al menudeo. Antes de entrar, uno de los compradores que detuvimos también en la operación al estar en posesión de sustancias estupefacientes se acercó a nosotros y nos dio las gracias. Nos dijo que gracias a esa operación, al haber eliminado ese punto de venta, dio el paso, dejó de consumir y rehizo su vida. El hecho de que viniera a agradecernos que lo hubiesemos detenido nos dejó impresionados".

Es, en resumen, su trabajo, que en las últimas semanas ha cosechado varios titulares con actuaciones tan llamativas como el desmantelamiento de dos labortorios 'indoor' de marihuana, uno en la calle Amargura y otro en Viento del Sur, cerca de la Ronda del Estero. Afirman que se trata de algo que se da cada vez con más frecuencia y que resulta muy difícil de detectar a menos que se cuente con la colaboración de los vecinos. "Con menos de 200 euros se puede montar un laboratorio dentro de casa. Y se da el caso de que se están utilizando a personas con pocos recursos económicos para que hagan el trabajo. Los vendedores corren con los gastos, les pagan la luz que consumen, y se llevan la cosecha cuando está lista. Es muy difícil interceptarlos a menos que algún vecino dé la alarma o, como ocurrió con el último, por el olor que desprendía la casa", explica desde el grupo Lima.

Hay, señalan, otro aspecto que también resulta bastante preocupante: que cada vez hay más jóvenes implicados en el menudeo. "Es dinero fácil, dinero y consumo fácil", apuntan. De ahí que insistan en la necesidad de desarticular estos puntos de venta de droga en las barriadas.

El grupo de seguridad ciudadana participa también en colaboración con la Guardia Civil en otro tipo de operaciones, como por ejemplo las que lleva a cabo contra la falsificación de conocidas marcas, algo -admiten- que en La Isla da también bastante trabajo y que ha llevado a alguna que otra sonada operación por el volumen de las prendas intervenidas.

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