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"Un amigo de mi madre me ha hecho hacer cosas malas"

  • La Audiencia de Cádiz condena a un hombre a 4 años y medio de prisión por abusar sexualmente de la hija de su pareja, de 10 años

Sede del Palacio de Justicia gaditano, donde se celebró la vista oral. Sede del Palacio de Justicia gaditano, donde se celebró la vista oral.

Sede del Palacio de Justicia gaditano, donde se celebró la vista oral. / julio gonzález

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"Un hombre amigo mío y de mi madre de hace mucho tiempo me ha hecho hacer cosas malas". Y rompe a llorar mientras lo cuenta. Estas fueron las declaraciones que ofreció una niña de 10 años ante el juez después de que el novio de su madre abusara sexualmente y de manera continuada de ella en 2016. Así lo ha considerado acreditado el tribunal de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Cádiz, que ha condenado al procesado a la pena de cuatro años y medio de prisión y a indemnizar a la menor en la cantidad de 12.000 euros.

La sentencia, que no es firme y puede ser recurrida en apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), recoge como hechos probados que F., de 36 años, acompañaba en distintas ocasiones a su pareja y a su hija, de 10 años. Desde agosto de 2016 y hasta diciembre de ese mismo año, era habitual que la menor frecuentara el domicilio del encausado así como que éste permaneciese en el suyo.

Según la madre, su novio le pidió que no lo denunciara, que le pagaría lo que quisiera

A mediados de agosto de 2016, apunta la resolución judicial, el acusado aprovechó que la niña se encontraba en su casa y que la madre estaba dormida en la habitación para abusar sexualmente de ella. Ese mismo verano, el adulto siguió abusando de la menor cuando ésta se quedaba a su cargo sin la presencia de terceras personas. Después de cada uno de esos episodios de abusos, el procesado le hacía entrega a la niña de cinco euros "como recompensa por haber accedido a sus deseos carnales".

A la hora de dictaminar esta sentencia condenatoria, el tribunal gaditano ha dado por buena la versión de la víctima, cuyo testimonio fue calificado como "creíble" y carente de "móviles espurios" por las psicólogas que la asistieron en su seguimiento. Además, los magistrados de la Sección Cuarta han tenido en cuenta la declaración de la madre, que relató en la vista oral que "vio varias veces a su hija con dinero y que ésta le dijo que se lo había dado F. a cambio de masajes; que la niña lo quería mucho y cambió de golpe, no quería verlo, lo rechazaba; ella le preguntó que por qué y la menor se le contó todo".

Según explica la resolución judicial, cuando la madre se enteró de lo sucedido, llamó por teléfono a F., quería saber "qué le ha había hecho a su hija"; él le contestó que "nada", que "eran celos de la niña". Al día siguiente la madre volvió a interrogar a su hija sobre lo ocurrido y ella le aseguró que "todo lo que le había contado era verdad". La madre le pidió de nuevo explicaciones a F. y éste le refirió entonces que "no lo denunciara porque no había hecho nada" y que "le iba a pagar lo que quisiera".

La sentencia, de la que ha sido ponente la magistrada María Inmaculada Montesinos, señala que "las pruebas practicadas son suficientes para desvirtuar la presunción de inocencia que amparaba al acusado, pues además de la declaración de la menor y de su madre, plenamente creíbles, se ha desarrollado una prueba pericial psicológica que ha considerado igualmente creíble el testimonio de la víctima".

Durante la celebración del juicio, el procesado negó en todo momento que abusara de la niña.

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