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El Supremo ratifica la condena al ex presidente de Asprodeme y a su hijo

  • 3 años y 6 meses de cárcel a Diego Periñán por apropiarse de 56.760 euros de la asociación de atención a discapacitados

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El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Cádiz que el año pasado condenó por apropiación indebida y falsedad en documento público a Diego Periñán, ex presidente de Asprodeme, y a su hijo Francisco Javier Periñán Delgado. El primero fue condenado a 3 años y 6 meses de prisión. El segundo, a 2 años y 6 meses. El Supremo ratifica así que durante 2002 y 2003, Diego Periñán, de 74 años de edad, se apropió de 56.760 euros de la asociación provincial de atención a discapacitados radicada en Puerto Real que él presidió durante 27 años: desde su constitución en 1976 hasta que en julio de 2003 dimitió del cargo.

Asprodeme atendía en 2005, cuando su junta directiva denunció a Diego Periñán en el Juzgado, a unos 70 usuarios de la provincia de Cádiz, tenía 48 trabajadores y manejaba un presupuesto anual de unos 800.000 euros. Sin ánimo de lucro, la asociación recibía subvenciones de la Junta de Andalucía, la ONCE, la Fundación Comes y del Ayuntamiento de Puerto Real.

La sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia respaldada por el Supremo consideró probado que Diego Periñán, en algunos casos de acuerdo con su hijo, dispuso en beneficio propio de fondos de Asprodeme que hizo suyos. Para que esas distracciones de dinero no tuvieran reflejo contable, explica, se incumplían deliberada y reiteradamente normas y principios de obligado cumplimiento, lo que daba lugar a una contabilidad incomprensible e incoherente.

La resolución recogió varias irregularidades mencionadas en la denuncia que en su día presentó Asprodeme. Entre ellas, que Periñán contrató a su hijo en 1995 como empleado de Asprodeme y lo despidió en 2003 con una indemnización de 12.734 euros. Y que pese a estar contratado y recibiendo el correspondiente salario todo ese tiempo, Francisco Javier Periñán sólo acudió a trabajar a la asociación durante unos meses del verano de 1998 y en 2003.

Cuando compraba en centros comerciales para la asociación, Diego Periñán también lo hacía para su domicilio, afirma la sentencia. Todo lo pagaba con una tarjeta bancaria vinculada a una cuenta de la asociación.

Periñán pagaba así, con dinero de Asprodeme, desde gastos personales en locales de hostelería hasta viajes no relacionados con la asociación, señala la sentencia. En 2002, precisa, cargó 3.405 euros de gastos personales. Entre esas compras, la resolución menciona gafas para él, para un hijo suyo y para su esposa; zapatos de señora, relojes, efectos de carpintería para la vivienda familiar y un portón lacado.

La sentencia condena a Diego Periñán a indemnizar a Asprodeme con 56.760 euros. Nadie niega el trabajo en pro de los discapacitados desarrollado durante años por el ex presidente de Asprodeme, dijo en el juicio el abogado de la acusación particular, Miguel Ángel Torres, pero Periñán confundió su patrimonio personal con el de la asociación y traspasó la línea que separa un mínimo uso de fondos con la utilización de miles de euros para gastos particulares. Lo que ha salido a la luz, aseguró, es sólo lo ocurrido en 2002 y 2003: sólo una pequeña muestra.

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