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El Spiderman que llegó desde el otro lado del Estrecho a La Línea

  • Mohamed Zroudi trepó hasta un tercer piso tras ver un incendio en un balcón que avanzaba hacia dentro

Mohamed Zroudi no se lo pensó dos veces el pasado jueves cuando vio que un balcón de la céntrica plaza Cruz Herrera de La Línea comenzaba a arder. Este camarero del restaurante Carlos, situado a escasos metros del lugar de sucesos, natural de Marruecos y de 23 años decidió trepar por los balcones para ayudar a los agentes de la Policía Local que intentaban abrir la puerta de la vivienda porque en ese momento no había nadie en su interior. Se quitó los zapatos y subió por los balcones hasta el tercero. Al volver a la plaza, fue recibido con aplausos por parte de los vecinos que observaron la maniobra tan heroica.

El camarero lleva siete años en La Línea y desde el jueves puede presumir de que su arrojo evitó que se produjeran más daños porque gracias a su rápida intervención las llamas se quedaron en el balcón. Fue por instinto: "Estaba trabajando y vi que había un fuego. Vino la Policía y no sabía por donde entrar, no sabían si era el tercero B o C y aún no llegaban los bomberos. Veía que el fuego iba a más y dije ¿subo o no? Sin pensarlo más me fui como un loco, subí y abrí la puerta a la Policía y ellos entraron", explica Mohamed con normalidad un día después de su proeza.

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Mohamed Zroudi no se lo pensó dos veces el pasado jueves cuando vio que un balcón de la céntrica plaza Cruz Herrera de La Línea comenzaba a arder. Este camarero del restaurante Carlos, situado a escasos metros del lugar de sucesos, natural de Marruecos y de 23 años decidió trepar por los balcones para ayudar a los agentes de la Policía Local que intentaban abrir la puerta de la vivienda porque en ese momento no había nadie en su interior. Se quitó los zapatos y subió por los balcones hasta el tercero. Incluso se detuvo a retirar una silla situada en el foco del incendio antes de entrar a la casa por la ventana para abrir la puerta. Al volver a la plaza, fue recibido con aplausos por parte de los vecinos que observaron la maniobra tan heroica.

El camarero, que trabaja desde hace poco más de un año en el restaurante Carlos y antes lo hizo en el Okay, lleva siete años en La Línea y desde el jueves puede presumir de que su arrojo evitó que se produjeran más daños porque gracias a su rápida intervención las llamas se quedaron en el balcón. Fue por instinto: "Estaba trabajando y vi que había un fuego. Vino la Policía y no sabía por donde entrar, no sabían si era el tercero B o C y aún no llegaban los bomberos. Veía que el fuego iba a más y dije ¿subo o no? Sin pensarlo más me fui como un loco, subí y abrí la puerta a la Policía y ellos entraron", explica Mohamed con normalidad un día después de la hazaña antes de volver al trabajo.

Viendo el vídeo se puede pensar que no es la primera vez que Zroudi trepa de esa manera o que hace ejercicios de calistenia. Va al gimnasio, pero hace pesas y no ejercicios que le den esta agilidad y seguridad. "No estoy acostumbrado a trepar de esta manera. Entreno en el gimnasio, pero hago pesas. En Marruecos mi padre es maestro de karate y sabía algo y ahora voy con mi amigo del trabajo a hacer pesas".

La proeza de Mohamed Zroudi recuerda a la que protagonizó en Francia el pasado mes de mayo Mamoudu Gassama, un migrante de Mali que salvó a un niño suspendido de un balcón trepando por la fachada del edificio.

"Cuando estás ahí arriba no piensas en la altura que hay. No, me fui directo hacia arriba, me estaba quemando algo dentro. Mi amigo me dijo que no fuera, pero cerré los ojos y decidí subir. Mis compañeros de trabajo me dijeron que estaba loco. No me lo pensé", comenta el camarero entre risas.

Mohamed subió hasta la tercera planta del edificio descalzo, pero por un motivo: llevaba zapatos y con la suela podría resbalarse. Así que incluso arriesgó su integridad porque pudo haberse quemado los pies cuando llegó al balcón. En ese momento el fuego afectaba a un cañizo que cubría la barandilla del balcón.

Al volver, los vecinos que se agolparon en la plaza Cruz Herrera le recibieron con aplausos. "Todos me aplaudieron en la plaza -dice entre risas-. Mis compañeros me decían que era Spiderman. La Policía me dio las gracias y ya está. Mi jefe también me dio las gracias por haber respondido de esa manera. Cuando bajé me sentí muy bien cuando vi que todo el mundo me aplaudía".

El ímpetu de subir por unos balcones para ayudar a apagar un incendio no es para Mohamed un hecho aislado. Con decisión afirma que se trata de una forma de vida, la de afrontar las situaciones con determinación. "Hay gente que ve que no puede hacer cosas y no las intenta. Pero yo no soy así. Siempre lo intento y si me quema algo por dentro lo hago. No me quedo con la cosa no hacerlo", afirma.

"Ahora espero no hacerme famoso", cuenta entre risas Zroudi, que por su hazaña será uno de los vecinos de La Línea más reconocidos.

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