Provincia

Septiembre reaviva el compromiso de los portuenses con su Patrona

  • Numerosas personas participaron ayer tanto en el recorrido procesional de Nuestra Señora de los Milagros como en las actividades y citas previas durante la jornada anterior

Las tradiciones conforman la identidad de un pueblo y en el caso de El Puerto, esta identidad está estrechamente ligada a la devoción a su Patrona, Nuestra Señora de los Milagros.

Cada 8 de septiembre El Puerto se viste de gala y numerosas personas, algunas muy creyentes y otras menos, pero igualmente partidarias de perpetuar las costumbres de su tierra, se echan a la calle para participar en los actos en torno a la festividad de la Virgen, a la sazón Alcaldesa perpetua de la ciudad.

La Virgen lucía el manto donado en los años 90 por la familia Miralles, azul turquesa con floresEl paso por el convento de las Concepcionistas fue uno de los momentos más esperados ayer

En la jornada de ayer se celebraba la tradicional procesión, que partió a las ocho de la tarde desde la Basílica Menor de Los Milagros. En esta ocasión la cita contaba con una novedad, ya que con motivo de cumplirse el 500 aniversario de la llegada de las Madres Concepcionistas a la ciudad, la Junta de Gobierno de la Archicofradía y Esclavitud de los Milagros decidió tener en cuenta esta conmemoración y alterar levemente el recorrido habitual para pasar por delante del templo de las religiosas y dedicar allí un recuerdo a la efeméride. Así, tras salir la comitiva de la Prioral, el recorrido atravesó la Plaza de España, caminando sobre la alfombra de sal de la calle Palacios hasta llegar después a la calle Nevería, donde también se había confeccionado un tramo de alfombra de sal. Posteriormente el recorrido continuaría por Federico Rubio, la plaza de Juan de la Cosa, plaza y bajada del Castillo, Micaela Aramburu y de nuevo Palacios, para regresar después por Misericordia, Luna y Juan Gavala hasta llegar a la Basílica.

En esta ocasión la Patrona iba ataviada con el llamado Terno de los Miralles, un conjunto de brocado de seda en color azul turquesa con flores de diferentes tonos, que fue donado por la familia Miralles a finales de los años noventa.

Como es tradicional, el aroma de los nardos del templete de la Virgen fue dejando su huella al paso de la imagen, nardos que durante toda la jornada anterior habían ido depositando los portuenses ante el altar mayor de la Prioral.

Pero la celebración del Día de la Patrona no había comenzado a las ocho de la tarde, con la salida de la procesión, sino mucho antes. Ya en la tarde-noche del viernes se iniciaba la confección de la alfombra de sal que decora cada año la calle Palacios, siendo este año especialmente bonita con un diseño en el que predominaba el color azul y en el que se hicieron guiños al 50 aniversario de Afanas y a los cinco siglos de presencia en la ciudad de las Concepcionistas.

A las siete de la mañana se rezaba el Rosario de la Aurora por las calles de la ciudad, partiendo de la Iglesia conventual de la Concepción, y una hora después se celebraba en la Basílica de los Milagros una eucaristía presidida por José Mazuelos, obispo de Asidonia-Jerez. Ya a las diez y media le seguia otra misa, en esta ocasión presidida por Diego Valle Serrano y a las doce del mediodía se procedía al rezo del Ángelus.

También en la noche del viernes se estrenaba la marcha Nuestra Señora de los Milagros Coronada, del compositor Abel Moreno, por parte de la Banda Maestro Dueñas en el concierto ofrecido en la Plaza de España, y poco después se cumplía con otra tradición, la de los Gozos de Los Milagros a cargo de la agrupación musical del Cristo del Amor.

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