Gastronomía

La sal brilla en El Puerto

  • Los restaurantes participantes en el encuentro de la sal y el estero logran captar el interés del público con su cocina innovadora

Una participante en el encuentro prepara un plato. Una participante en el encuentro prepara un plato.

Una participante en el encuentro prepara un plato. / D.C.

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Ha sido la edición más brillante en cuanto a creatividad”, señalaba un reconocido gastrónomo a la salida del encuentro de la sal y el estero, que tuvo lugar el pasado fin de semana en el local de celebraciones El Cortijo, situado a la entrada de El Puerto de Santa María. Un grupo de destacados restaurantes portuenses mostró allí el lado más innovador de su cocina.

“Ha sido la más brillante de las ediciones”, señalaba ayer Nicolás Terry, el organizador de estos encuentros. En este sentido, destacaba la importante asistencia de público. “El sábado se agotaron las entradas y quedaron muy pocas por vender para el domingo. Pero lo que más me gustó es la manera con que las personas dejaban el recinto y me transmitían lo bien que habían comido y la buena atención que habían recibido”.

El evento, en su segunda jornada, se prolongó desde primeras horas de la mañana con las conferencias que pronunciaron las miembras del grupo gastronómico El Almirez de Cádiz, que hablaron sobre la importancia de los esteros y destacaron “cómo cada día se conoce más esta cocina”. Luego fue Gontrán de Ceballos Herrero, del departamento comercial de la firma Lubimar, el que explicó las principales características del pescado y el marisco que crece en los esteros. La cita terminó bien entrada la tarde con el concierto musical que tuvo lugar en el patio de El Cortijo.

Por medio, “la parte práctica”, en la que los asistentes, 250 el sábado y más de 200 el domingo, vieron las posibilidades de estos productos para la gastronomía; todo aderezado, por medio, con lonchas de jamón ibérico de la firma Montesierra de Jerez o los famosos picos de Obando, venidos desde Utrera.

Fueron 16 tapas las que se sirvieron al público. Cada restaurante contó con una barra propia en la que iban sirviendo los platos que se terminaban de preparar delante del cliente. Todos se presentaban en vajilla de loza y las copas en las que servían de bebidas eran de cristal, reforzando el carácter de evento “con cachet” que quieren imprimir los organizadores a estas jornadas. En el encuentro estuvieron presentes muchas de las bodegas de El Puerto, desde Gutiérrez Colosía o Caballero, pasando por Grant, Cárdenas o Forlong. Además, como postre se pudo tomar el cacao Pico de El Puerto, un licor que comenzó a elaborarse en la ciudad en el siglo XIX y cuya fórmula prácticamente se mantiene intacta.

La cerveza también tenía un importante papel en el encuentro con la presencia de las novedosas propuestas de 15&30, una cerveza que se cría en botas de oloroso, y de la clásica Cruzcampo, con una gran tradición en la ciudad.

La originalidad de los restaurantes llamó la atención. Ninguno de ellos, por ejemplo, frió el pescado y se vieron muchas preparaciones en crudo, un tipo de cocina que exige una materia prima de gran calidad. Hubo desde ceviches y continuas llamadas a la cocina oriental hasta versiones novedosas de guisos tradicionales, como el huevo con tomate. Incluso se pudieron probar helados de gambas y combinaciones de manteca colorá con pescado.

En el encuentro no sólo hubo sitio para los restaurantes más importantes de la ciudad sino que participaron la Escuela de Hostelería Juan Lara o el restaurante Alegría, un local situado en el polígono Las Salinas, especializado en desayunos y menús del día, y cuya plantilla está formada por personas con discapacidad.

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