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"Pensamos que decía la verdad cuando dio detalles que sólo sabíamos nosotros"

  • Los investigadores explican que consideraron creíble la autoinculpación de Juan Manuel Jiménez en el momento en que precisó en qué lugar del local apuñaló a la víctima. "El sospechoso había estado allí"

Uno de los investigadores de la Guardia Civil explicó ayer en la Audiencia que comenzaron a dar credibilidad al testimonio autoinculpatorio de Juan Manuel Jiménez cuando éste comentó detalles que sólo ellos conocían. Ellos o el autor del crimen, ya que Loli Amaya estaba sola en la colchonería cuando la mataron. Entre esos datos que aportó el procesado, explicó el agente, estaba el del lugar concreto del establecimiento en el que la joven fue apuñalada. Jiménez, dijo, sabía que la víctima fue atacada al fondo del local, donde tenía su silla y su mesa. Eso únicamente podía saberlo quien hubiese estado en el escenario del crimen.

Los guardias civiles que participaron en la investigación sobre la muerte de Loli Amaya declararon ayer, en la segunda sesión de la vista oral, y relataron cómo tras ser detenido, el procesado admitió que él había atracado una tienda de ropa deportiva en Chiclana la tarde del 14 de febrero de 2008 y luego, poco a poco, que horas después entró en la colchonería y mató a Loli Amaya. Los agentes negaron que golpeasen al procesado para obtener su confesión. Fue voluntaria, sostuvieron. Jiménez dijo anteayer que le pegaron y que lo presionaron.

El procesado fue detenido el 22 de febrero, pocos días después del crimen. La joven a la que atracó en la tienda de ropa lo vio pasar por delante del local, lo reconoció y se lo dijo a su padre. Éste telefoneó a la Guardia Civil y siguió al acusado, informó sobre la ruta que llevaba, y los guardias lo interceptaron. No ofreció resistencia alguna. Ya en el cuartel, inmediatamente reconoció que era el autor del atraco a la tienda y pormenorizó los hechos, hizo un relato con pelos y señales, comentó ayer un investigador. Pero sobre lo que había hecho después ya no era tan preciso: divagaba. Eso les hizo pensar que podían estar ante el autor del crimen, como sospechaban desde que supieron que se habían producido dos atracos con el mismo modus operandi en la misma tarde en Chiclana.

Fue más adelante, al mostrar que conocía la geografía del crimen, cuando los investigadores tuvieron claro que Juan Manuel Jiménez era la persona que había apuñalado a Loli Amaya, dijeron ayer ante el tribunal. Más tarde les indicó la zona del río Iro a la que había tirado el cuchillo, los buzos localizaron el arma y encajaron más piezas.

Juan Manuel Jiménez, de 26 años de edad, negó anteayer, en la primera sesión del juicio, que fuese él la persona que acabó con la vida de Loli Amaya, vecina como él de Chiclana, nacida en Conil. La joven trabajaba en una colchonería, tenía 25 años de edad.

Jiménez dijo que esa tarde estaba bebido, como casi todos los días, y que después del atraco a la tienda, que sí admitió, se fue a beber cervezas a un bar. Un vecino y conocido con el que estuvo en el bar declaró ayer y afirmó que Jiménez no estaba bebido, que sólo tomaron una par de cervezas.

Familiares y amigos de la víctima asisten al juicio que comenzó el pasado lunes en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial y que finalizará hoy. El procesado provocó ayer un incidente cuando era conducido hacia la sala de vistas. "No soy un asesino, yo no soy un asesino", gritó en el pasillo ante las cámaras y los familiares de Loli Amaya. Algunos no pudieron evitar responderle. Luego, en la sala de vistas, permanecieron en silencio, oyendo a los testigos.

Entre ellos, un hermano de Jiménez que contó que éste intentó suicidarse en enero de 2008. Apenas unos días antes de que Loli Amaya muriese apuñalada.

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