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El Marco cierra una vendimia tardía y rara con 81 millones de kilogramos cosechados

  • El Consejo da por concluida la campaña y destaca la "alta calidad" de la uva pese a la climatología

El Marco de Jerez remata una vendimia tardía y rara. Los últimos lagares que quedan en funcionamiento, tres a lo sumo de treintena inscrita este año, apenas registran ya entradas de uva, con lo que la cosecha final apenas variará de los algo más de 81 millones de kilos que refleja el último parte del Consejo Regulador y que suponen un incremento del 8,6% respecto a la campaña anterior.

La actividad toca a su fin en los últimos lagares, entre ellos el de la bodega Luis Pérez, el único con actividad en Jerez y en el que hoy concluirán las labores de molturación de la uva para cerrar una campaña difícil y marcada por condiciones meteorológicas desfavorables.

Ha sido una vendimia "muy complicada", señala Willy Pérez, enólogo de esta firma jerezana en la que la campaña se ha prolongado durante dos largos meses, duración excesiva para lo que se estila en el Marco - sobre todo para aquellas viñas en las que se realiza la vendimia mecaniza-, pero no para esta bodega, que realiza varios pases a mano en los que realiza una cuidada selección de la uva con distintos niveles de maduración en función del tipo de vino al que irá destinada, es decir, a la antigua usanza.

Sin prisa pero sin pausa, la familia Pérez levantó ayer las últimas paseras tras el soleo y hoy molturará los últimos kilos de la uva, la de mayor concentración y con la que elaborará su oloroso.

La vendimia, que Willy Pérez califica de "rarísima", no ha sido buena por la graduación de la uva -la media apenas supera los 11 grados baumé cuando en la Denominación de Origen se exigen 10,5 de mínima- ni por la climatología, pero sí para la acidez y la concentración aromática de la uva. En suma, "ha sido un año muy complicado, pero dará lugar a vinos muy elegantes", señala el enólogo.

En nota de prensa en la que da prácticamente por cerrada "una de las vendimias más tardías de los últimos años, el Consejo Regulador destacó ayer la "alta calidad" de la cosecha pese a las anómalas condiciones meteorológicas del presente año agrícola. Al margen de superarse ampliamente la media histórica de pluviometría con 630 litros por metro cuadrado y puntas de hasta 800 litros en algunos pagos, la institución jerezana apunta a la inusual distribución de las lluvias, muy concentradas en la primavera -entre marzo y mayo cayeron dos tercios de las precipitaciones-, cuando lo normal es que se produzcan en otoño e invierno. A ello se une otra anomalía, a saber, las suaves temperaturas de la primera parte del verano y los escasos días de levante de julio, lo que ralentizó la maduración de la uva, que ya venía con cierto retraso desde la primavera.

La suma de estos factores, prosigue la nota, hicieron que "la vendimia de la uva palomino no comenzara en los pagos del interior hasta el 23 de agosto, una semana más tarde de la fecha habitual de arranque de la cosecha y hasta tres semanas después del inicio de la vendimia de 2017", si bien las labores de corta y molturación se generalizaron a principios de septiembre.

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