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'Hambre' de zonas verdes

  • Es una reivindicación ciudadana que ha ganado peso con el tiempo aunque hace ya varios años que no se abre un nuevo parque en La Isla

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Los planes del equipo de gobierno para adecuar una nueva zona verde de más de 16.000 metros cuadrados en el espacio comprendido entre Fadricas y La Casería-El Pino han tenido muy buena acogida entre la ciudadanía. Y eso que la idea, por el momento, no pasa del papel y a priori depende de la concesión de las ayudas de la Junta de Andalucía para materializarse y convertirse en una realidad, si todo va bien, a lo largo de 2019.

De un lado, la propuesta -que esta misma semana ha pasado por pleno- responde las insistentes demandas de los vecinos, que llevan años reclamando equipamientos y espacios públicos para esta zona de la ciudad habida cuenta de las manifiestas carencias que arrastra en este sentido. Pero de otro hay una realidad que ayuda a explicar también la respuesta de la ciudadanía: la cantidad de años que hace que no se habilita una zona verde -una de nueva creación- en La Isla, algo que afecta de manera especial a las zonas más alejadas.

El último parque que abrió sus puertas como tal fue el del Barrero, en abril de 2007

No es que no haya parques ni rutas para disfrutar del aire libre o practicar deporte. Por citar un dato, la nueva plica para su mantenimiento habla de 415.394 metros cuadrados de zonas verdes en general. Es decir, incluyendo parques, jardines, plazas, rotondas, espacios ajardinados de áreas residenciales o industriales y hasta colegios públicos.

Pero mientras las necesidades de los isleños en este sentido han ido creciendo exponencialmente a lo largo de la última década, no se ha habilitado en varios años un nuevo espacio abierto para el ocio y disfrute de la ciudadanía. De hecho, hoy se habla todavía de proyectos que estaban sobre la mesa hace década y media -durante la redacción del nuevo Plan General- como La Magdalena o, incluso, el nuevo espacio planteado junto a La Casería.

Hay que remontarse a la inauguración del parque del Barrero, allá por abril de 2007, para rescatar la última apertura de un parque que tuvo lugar en San Fernando. Casi por esas mismas fechas -en mayo de ese mismo año- abrió la controvertida plaza de las Esculturas como punto de esparcimiento para las barriadas que confluyen en el eje de la avenida Cayerano Roldán. Y antes -en 2005- estuvo la del parque de las Huertas, que se convirtió en la gran plaza de Camposoto.

Y sí, en septiembre de 2009 abrió también el frecuentado sendero del Carrascón que bordea la Ronda del Estero. Y, aunque no se trata de un parque público como tal sino de una ruta por el entorno natural de las marismas, viene en cierto modo a cumplir la misma función.

Tan solo unos meses más tarde, en la primavera de 2010, abrió sus puertas el parque del Cerro tras la remodelación que se impulsó con la ayuda del Plan E, que le dio la imagen que tiene en la actualdiad. Fue un proyecto de envergadura -la inversión rozó los 700.000 euros- pero, a decir verdad, no se trataba de una nueva zona verde para el municipio isleño, como ahora se pretende con el proyecto de Fadricas, puesto que ya existía con anterioridad. Lo mismo ocurría entonces -también en el año 2010- con la demolición del cerramiento del parque Almirante Laulhé, una actuación que en su momento fue rechazada en bloque por la oposición pero que luego gustó a todo el mundo -o casi- y suscitó no pocos aplausos.

Desde entonces -y ya han pasado ocho años de lo del Cerro y hasta once de la inauguración del Barrero, si nos referirmos en exclusiva a zonas verdes de nueva creación- no se ha impulsado la creación de un nuevo parque desde el Ayuntamiento. Así que no es raro que el nuevo proyecto haya entusiasmado a la ciudadanía, con todas las reservas que todavía suscita el hecho de que -efectivamente- los planes todavía no pasan del papel, donde se ha podido ver las pistas deportivas, la zona agility para perros, el solarium, el rocódromo o el espacio para la práctica del parkour que el Ayuntamiento proyecta para esta zona. Una prometedora zona que en cierto modo rescata también el espíritu del Parque del Oeste, que se ha convertido en todo un icono.

En los últimos años, las actuaciones más significativas, al margen de las periódicas puestas a punto, han sido intervenciones en espacios ya construidos, como la remodelación de la plaza de la Pastora o la de la plaza de las Esculturas, que cambió por completo su fisonomía al prescindir de las láminas de agua que tanta polémica despertaron y que tan mal llevaban el mantenimiento.

No es el único proyecto que en este sentido se trae el equipo de gobierno entre manos. Las actuaciones más ambiciosas de la estrategia EDUSI pasan también por grandes espacios abiertos y zonas verdes. La de La Magdalena es, quizá, la más representativa de todas ya que además aspira a una sustancial transformación de la zona. También el parque del Este, a lo largo de la Ronda.

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