Vejer

Derribada una vivienda en El Palmar por incumplir la Ley de Costas

  • El proceso judicial, que se prolongaba desde el año 2003, afecta a tres viviendas de una misma finca l Para la próxima demolición se ha solicitado una prórroga de un mes al Juzgado

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Solo unos vecinos y algunos medios de comunicación fuimos testigos ayer del derribo ejecutado de forma voluntaria por la propiedad de una vivienda situada en el Camino del Pino, justo en la trasera del bar Los Arcos, en El Palmar.

Unos carteles de la Policía Local de Vejer advertían de que no se debía aparcar en un determinado tramo de este carril sin asfaltar y donde se podía leer: "No aparcar en la zona desde 10 de septiembre, lunes, a final de obras. De 8:00 a 19:00 horas. Derribo".

El aviso fue tomando valor pasadas las diez de la mañana al aparecer una retroexcavadora de la empresa conileña Reyes Aragón con su conductor y otro operario provisto de una cortadora y un martillo compresor, además de un pequeño generador para enchufarlo.

La vivienda, de unos 80 metros cuadrados repartidos en dos alturas comunicadas con una escalera de madera en su interior, contaba en el momento del derribo con algunos muebles que fueron sacados por un ventanal del que fue arrancada su reja.

Dentro se podía ver una lavadora en la cocina. El resto del equipamiento había sido retirado: los electrodomésticos básicos como el frigorífico, el fregadero el calentador y la placa vitrocerámica. Del salón, que poseía una chimenea, fue sacado un sofá; y del porche de entrada, una mesa de forja provista de un cristal que soportaba varias copas y una plancha, además de algunas sillas también de forja que fueron apartadas a un lado.

En la parte exterior de la vivienda fue tirada al suelo una pequeña barbacoa y un techo de la entrada sobre el que se acumulaban restos de los árboles presentes en la finca. De un pino y de una jacaranda a los que previamente quitaron varias ramas de gran tamaño para que la retroexcavadora entrara sin problemas en el interior de esta propiedad.

Pasadas las 11:00 horas, la máquina retroexcavadora se posicionaba frente a uno de los pilares que sujetaba el techo del porche. Únicamente fueron necesarios un par de golpes estratégicamente dados en su zona central y alta para que todo aquel techo cargado de tejas se viniese abajo, lo que creó una nube de polvo que rápidamente desapareció movida por el viento de levante que azotaba la zona.

Fue el inicio del fin de un proceso judicial que se ha prolongado durante más de quince años. Ahora toca comunicar al Juzgado que se ha cumplido con el derribo.

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