Provincia

Condenado a cuatro años de cárcel por abusar de su hija menor de edad

  • La Audiencia da por probado que el padre cogió el pie de la niña para frotarse sus genitales

Fachada del Palacio de Justicia de Cádiz, donde se celebró la vista oral la semana pasada. Fachada del Palacio de Justicia de Cádiz, donde se celebró la vista oral la semana pasada.

Fachada del Palacio de Justicia de Cádiz, donde se celebró la vista oral la semana pasada. / Joaquín Hernández 'Kiki'

La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a cuatro años y un día de prisión a un hombre por abusar sexualmente de su hija menor de edad. El tribunal gaditano ha acordado también la inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad por un periodo de tres años y la prohibición de ejercer cualquier profesión u oficio, sea o no retribuido, que conlleve contacto regular y directo con menores de edad. La sentencia, que no es firme y puede ser recurrida en apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, considera probado que el día 21 de marzo de 2016 el ahora condenado se encontraba en su domicilio con su hija de 14 años cumpliendo el régimen de visitas que, de mutuo acuerdo con la madre, se había establecido.

Según recoge la resolución judicial, sobre las 00:30 horas del 22 de marzo de 2016, cuando el padre y la menor se hallaban tumbados en el sofá del domicilio, éste, con ánimo libidinoso y en la creencia de que su hija estaba dormida, comenzó a hacerle cosquillas en las piernas descendiendo hasta los pies, le quitó un calcetín y comenzó a frotar el pie en repetidas ocasiones contra sus genitales, primero encima del pantalón y luego, por encima de los calzoncillos.

Como consecuencia de lo sucedido, la víctima sufre un trastorno de estrés postraumático, habiendo sido necesaria la intervención psicoterapéutica de la menor. En la actualidad, continúa en tratamiento.El tribunal de la Sección Primera ha dado por buena la versión de la denunciante, en tanto que no se advierten “motivaciones espurias o de venganza” que hubiesen llevado a la joven a formular cargos falsos o a tergiversar los hechos hasta el punto de perjudicar a su padre. “En este caso, es lo contrario. La menor mantenía una relación excelente con el acusado”. Asimismo, la psicólogas que trataron a la chica insistieron en el juicio que para ella “denunciar ha supuesto una pérdida, al ser nula ahora la relación con sus hermanos” de vínculo sencillo paterno, lo que ha generado en la joven “un malestar intenso” precisamente por esa falta de contacto.

“El testimonio de la menor se ha mantenido en lo esencial durante todo el procedimiento, ha expuesto el mismo relato en la primera conversación de Whatsapp que tiene con su madre el 23 de marzo de 2016, en el hospital ante el médico, en la prueba preconstituida que fue reproducida en el plenario y en las sesiones y entrevistas realizadas en la prueba de valoración del testimonio y de sospecha de abuso sexual, todo lo cual otorga solidez y persistencia a su versión”, señala la resolución judicial.

Además, en base a la pericial psicológica practicada, el tribunal gaditano estima que la víctima presenta una “sintomatología clínicamente significativa” que se corresponde con un diagnóstico de estrés postraumático. Se aprecian pues en la menor recuerdos angustiosos recurrentes, un estado emocional negativo de enfado, nerviosismo, tristeza, llanto, culpa, baja autoestima, problemas de concentración y alteraciones del sueño, entre otras secuelas.

Para los jueces de la Sección Primera “no cabe ninguna duda del contenido lúbrico de los actos ejecutados por el padre al llevar el pie de la menor a la zona genital, frotándolo en repetidas ocasiones”. El hombre, apunta la sentencia, se aprovechó de la relación de parentesco para atentar contra la libertad sexual de la menor, que se encontraba en una manifiesta situación de inferioridad que restringía de modo relevante su capacidad de decidir. La enorme diferencia de edad entre agresor y víctima y la relación familiar existente evidencia una situación “objetivamente coactiva” para la niña. El padre impuso su voluntad “buscando el momento en que su mujer dormía en su cuarto” para llevar a cabo su propósito.

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