Provincia

Compuesta y sin traje

  • El cierre repentino de una tienda de novias en La Isla deja a María del Mar, y a otras clientas, con un adelanto de 2.500 euros del traje abonado, pero sin él

María del Mar tiene fecha para casarse en septiembre. A pesar de su juventud -23 años- lleva una década con su pareja y se considera preparada para dar el paso. Hoy, día de los enamorados, tendría mucho que celebrar. Pero un desgraciado suceso le ha aguado la fiesta. Se ha quedado, literalmente, compuesta y sin traje. Y lo que es peor, sin gran parte del dinero que le iba a costar el mismo.

Los acontecimientos se precipitaron tan sólo unos días atrás cuando una amiga, clienta además de la peluquería donde trabaja en Cádiz, le comentó que la tienda donde había comprado el vestido de boda había cerrado repentinamente. No pudiendo dar crédito a esta idea, ese mismo día cogió el coche, se desplazó hasta La Isla y se dirigió al número 16 de la calle Juan de Austria.

Efectivamente, bajo el membrete del comercio, un local completamente vacío y un casi ofensivo cartel de 'Se alquila'. "No queda ni una percha, lo ha dejado todo limpio", ironizaba ayer María del Mar en la puerta del mismo. No daba - y sigue sin dar- crédito a lo que sus ojos estaban contemplando. Ella había elegido esta boutique el verano pasado porque tenía la firma del traje que quería. En total, costaba unos 4.000 euros, que iban a abonar a modo de regalo su madre y su hermano. Hasta el momento habían dado al comercio unos 2.500, que han volado, como su esperanza.

A estas alturas María del Mar ya había elegido evidentemente el modelo e incluso tenía una tarjeta en la que se recogía la primera prueba que iba a realizarse a principios de marzo. Nunca la hará. La propietaria del negocio, una mujer de origen mejicano, no da señales de vida. Esta joven gaditana la ha llamado en varias ocasiones a los teléfonos fijos y a los dos móviles que ella misma le dio. Uno desconectado y el otro no lo coge. "Es lo mínimo que tendría que haber hecho, avisarme del cierre inminente para llegar a un acuerdo, conmigo y el resto de las afectadas", explica.

Porque ella sabe que su situación no es única. También se ha enterado de otras mujeres que están en su mismo caso, e incluso sabe de comercios proveedores que viven esta situación. Nadie obtiene respuesta, e incluso las firmas que servían a la tienda y el dueño del local guardan silencio al respecto. Por el momento es imposible cuantificar el dinero que el comercio se ha quedado sin dar explicaciones. Y las ilusiones que habrá roto. "Me han dicho en una tienda afectada de la calle de al lado que han sido varias las personas que se han acercado a preguntar por el cierre del comercio, aunque no sé nada más de ellas ni qué piensan hacer", alegaba.

Ella sin embargo lo ha tenido claro. Después de intentar ponerse en contacto con la dueña del negocio sin éxito, ha tramitado denuncia a la Policía Nacional. De eso hace sólo un par de días. Confía ahora en que se abra una investigación en la que se esclarezca esta desgraciada circunstancia y por lo menos, pueda recuperar el dinero. Del traje ya se está olvidando y no quiere ni pensar en comprarse otro. "Imagina las ganas que me quedan de buscar un vestido, a toda prisa, y habiendo perdido ya esta cantidad", se lamenta. Aunque tendrá que hacerlo, porque el tiempo apremia y su boda, desde luego, no va a cancelarse.

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