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Boñigas junto a la sombrilla

  • Un usuario de la playa de El Palmar denuncia ante la Junta y ante la Subdelegación del Gobierno que nadie recoge los excrementos que a diario dejan los caballos en la arena

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Pasaban las ocho de la tarde y, como cada día, entraron en la arena los caballos. Playa de El Palmar, el sur del sur, el sol descolgándose, la gente sin prisa, alguna sombrilla, unos tumbados, otros paseando por la orilla. Lo habitual en agosto. Todo natural. Como las boñigas que iban sembrando los animales. El grupo de turistas a caballo alcanzó la orilla y P., cansado de observar la misma actitud, de ver que nadie se ocupaba de recoger los excrementos, se acercó al hombre que guiaba la expedición y se lo dijo. Entonces asomó en el paraíso el lunar del que no conviene hablar, el que no existe porque no se menciona. Recójalo usted, respondió el hombre de malos modos. Y ante la insistencia en la protesta, el capataz remató la faena con una alusión a la madre del quejica. Luego, el grupo continuó adelante y las boñigas se quedaron en la arena. Si no te gusta, ajo y agua.

P. relata ese y otros episodios en las dos denuncias que ha presentado. Una, en la Subdelegación del Gobierno. Otra, en la Delegación Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. No acudió a esos dos organismos inmediatamente. Lo hizo cuando comprobó que el Ayuntamiento de Vejer, a cuyo término pertenece la playa de El Palmar, hacía caso omiso de su queja.

"Y hay más de 40 perros diariamente que hacen sus necesidades y molestan a los niños"

Primero lo intentó con una patrulla de la Policía Local. P. explica que los agentes escucharon su historia y que al cabo le ofrecieron una solución al problema: que se fuese a otro lugar, donde no hubiese ni perros ni caballos.

Y es que también los perros han tomado esa zona sur de la playa. Aunque ahí P. ha sido prudente. Dice que los hay de todos los tamaños y razas, que hacen sus necesidades, que molestan a los niños. Pero no ha protestado in situ. "Ni lo he intentado. Hay más de cuarenta perros diariamente y sus dueños me abuchearían".

El concejal de Medio Ambiente de Vejer, Manuel Flor, atendió telefónicamente a P. de manera muy amable, narra éste en sus denuncias. Ahí quedó la cosa. El pasado 13 de agosto, P. llamó tres veces a la Policía Local, reclamó su intervención. "Me respondieron con evasivas: la patrulla está en un atasco; han estado allí y no han visto nada (yo estaba en la playa y allí no se presentó nadie y había más de diez caballos); esa zona corresponde al término municipal de Barbate... Es mentira, pertenece a Vejer".

Ante tal "desamparo", P. recurrió finalmente a la Junta de Andalucía y a la Subdelegación del Gobierno, optó por pedirles que hagan cumplir la ley. Apoya su denuncia en que los usuarios de la playa tienen derecho a que se les respete, a que se cumplan unas normas de higiene que protegen a todos en un espacio de ocio.

"Es una pena", reflexiona, "que en una playa que se vende en toda España como una de las mejores del litoral gaditano, por no decir andaluz, una zona llena de turistas la tengan como un estercolero".

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