Tribunales

La Audiencia de Cádiz condena a 19 años y medio a uno de los presos más peligrosos de España

  • Fabrizio Joao Silva agredió a varios funcionarios de prisiones en Puerto III con un objeto punzante, llegando a alcanzar a uno en la yugular

Fabrizio Joao Silva saliendo del furgón policial antes del juicio. Fabrizio Joao Silva saliendo del furgón policial antes del juicio.

Fabrizio Joao Silva saliendo del furgón policial antes del juicio. / Lourdes de Vicente

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La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a Fabrizio Joao Silva, uno de los presos más peligrosos de España, a la pena total de 19 años y medio de prisión por agredir en el verano de 2016 a varios funcionarios de prisiones de Puerto III con un objeto punzante, llegando a alcanzar a uno de ellos en la yugular. El tribunal gaditano lo ha condenado por un delito de homicidio en grado de tentativa y varios delitos de lesiones. Además, la Audiencia ha ordenado que el interno abone numerosas indemnizaciones a favor de los funcionarios damnificados. En caso de impago, el Estado será el responsable civil subsidiario.

Se da la circunstancias de que este preso cuenta con graves antecedentes penales, pues ya fue condenado a 22 años de cárcel por asesinar a su pareja y a 17 por acabar con la vida de otro reo en Córdoba. Por esta razón, el interno estaba clasificado en el primer grado penitenciario y catalogado como FIES (bajo control directo) dada su peligrosidad.

El juicio se celebró la semana pasada en el Palacio de Justicia gaditano bajo estrictas medidas de seguridad. Durante el desarrollo de la vista, Fabrizio manifestó que él no había pegado a un ningún funcionario, todo lo contrario, sostuvo que fueron los empleados públicos los que le atacaron primero hasta dejarlo inconsciente. El preso declaró también que él no portaba ningún pincho, sino que los funcionarios se lo metieron sin su consentimiento en el ano para inculparle en esta causa.

Los funcionarios, por su parte, señalaron que el interno los agredió brutalmente cuando procedieron a cachearlo tras sacarlo de su celda. "Íbamos a llevarlo al patio, él estaba tranquilo y cuando procedimos al cacheo reglamentario, sacó un fleje, lo sujetó a modo de puño americano y empezó a soltar embestidas. Fuimos cayendo uno tras otros”, explicaron en sala.

Los trabajadores de Puerto III denunciaron también la saturación que sufría el módulo 15 de aislamiento el día de los hechos. "Un equipo de seis funcionarios teníamos que vigilar a unos 50 presos con internamiento restrictivo, de los cuales, 16 eran especialmente peligrosos y exigían control directo. Eso es una barbaridad si tenemos en cuenta que en todo el territorio nacional pueden existir sobre unos 50 presos catalogados como peligrosos", señalaron.

A partir de este grave incidente, ocurrido el 21 de julio de 2016, la dirección del centro penitenciario modificó los protocolos de actuación con los presos peligrosos para minimizar riesgos. "Se han adquirido nuevas raquetas detectoras de metal perfectamente calibradas, hay instalados arcos de seguridad y ya no se establece contacto directo con el preso, al que se puede esposar en caso de que sea necesario, cuando antes no era así", detallaron los funcionarios en la vista oral.

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