Naufragio en el Estrecho

La tragedia del ‘Guadalete’ sigue sobrecogiendo a La Isla 64 años después

  • Ignacio Mollá narra con todo detalle el último viaje del dragaminas, que se hundió en el Estrecho en 1954 dejando 34 muertos

Ignacio Mollá, durante su conferencia en el Club Naval de Oficiales de San Fernando Ignacio Mollá, durante su conferencia en el Club Naval de Oficiales de San Fernando

Ignacio Mollá, durante su conferencia en el Club Naval de Oficiales de San Fernando / Sergio Pérez

Ha pasado la friolera de 64 años y medio pero aún hoy la palabra Guadalete sigue sobrecogiendo a muchos ciudadanos de San Fernando. No en vano, aquello se traduce en un dramático suceso que se produjo en el Estrecho de Gibraltar en la atardecida del 25 de marzo de 1954. El dragaminas de la Armada Española Guadalete se hundía tras zarpar de Ceuta y después de luchar durante casi 20 horas contra un fortísimo temporal de Levante. Su dotación era de 78 hombres, entre oficiales, suboficiales y marinería. Gran parte de ellos tenía su residencia en San Fernando y 34 de ellos perdieron la vida. Sólo 12 cadáveres lograron ser rescatados y siete de ellos fueron enterrados en el cementerio isleño.

El último recuerdo del que está considerado como el mayor naufragio de un buque de la Armada en tiempos de paz lo puso días atrás Ignacio Mollá Ayuso, comandante de Infantería del Ejército de Tierra en situación de reserva y que narró con todo detalle el último viaje del Guadalete. La conferencia, titulada Morir en la mar, tuvo lugar primero en el Club Naval de Oficiales de San Fernando y al día siguiente en el Club Náutico de Sancti Petri, en Chiclana.

La charla de La Isla, en la que Mollá fue presentado por el capitán de fragata José Manuel Millán Gamboa, reunió al único superviviente de la tragedia que aún queda con vida en San Fernando, Jaime Beltrán, y a familiares tanto de desaparecidos y fallecidos en el hundimiento como de marinos que lograron ser rescatados pero que murieron años después.

En su disertación Ignacio Mollá explicó las características del buque –un dragaminas de la serie Bidasoa concebido para aguas más tranquilas–, contó cómo fue el último viaje del Guadalete –la mala calidad del carbón impidió darle la necesaria propulsión al buque–, elogió el trabajo de toda la tripulación para intentar salvar el barco y aportó datos históricos para intentar hallar una explicación de por qué el régimen de Franco se preocupó por tapar desde un primer momento la gravedad de este trágico suceso, que se convirtió así en un tabú en muchos hogares de San Fernando durante seis décadas.

Entre sus investigaciones, Mollá ha descubierto que los cadáveres rescatados del agua fueron 12 –uno más de los que se creía inicialmente– y también ha situado la hora del hundimiento unos minutos después de las 18.30 horas, que fue cuando se paró el reloj de unos de los fallecidos.

Sendos homenajes dispensados por la Armada en el año 2014 primero en Ceuta y luego en San Fernando, en este segundo caso con la colaboración del Ayuntamiento isleño, lograron sacar del anonimato un naufragio que marcó un antes y un después en muchos hogares de La Isla.

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