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Ahora, sí

  • El Gobierno confirma "el mayor contrato de la historia de Navantia con un cliente extranjero"

  • Las cinco corbetas para Arabia supondrán 1.800 millones de inversión y 6.000 empleos anuales hasta 2022 en la Bahía de Cádiz

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Lo adelantó este periódico el pasado miércoles. Ayer lo confirmaba el Gobierno. Arabia Saudí ha firmado el contrato definitivo para que Navantia construya cinco corbetas que, fundamentalmente, supondrá la base económica que necesita la empresa pública de construcción naval para arrancar su plan estratégico; y, sobre todo, significará miles de empleos para la Bahía de Cádiz.

Fue a media mañana de ayer cuando la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se encargó de confirmar la noticia en diferentes apariciones en programas de radio. "Es una magnífica noticia para la Bahía de Cádiz", dijo,

Porque la construcción de estos cinco barcos, según las previsiones de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), accionista única de Navantia, crearán en la Bahía 6.000 empleos entre directos, indirectos e inducidos. Sin duda, el gran beneficiado será el astillero de San Fernando. Allí esperaban desde hace meses (cuando se produjo la firma oficial en Madrid con el anterior Gobierno del PP) que se produjera la confirmación que llegó ayer. Desde ahora, la factoría isleña se preparará para la llegada de al menos 300 saudíes que trabajarán codo con codo con los operarios gaditanos. De hecho, se prevé que sean hasta 600 los que se formen en La Isla para formar parte de las tripulaciones de las corbetas una vez estén finalizadas.

En un comunicado oficial, la Sepi confirmó ayer que el Gobierno de Arabia Saudí había firmado el contrato para la construcción por parte de los astilleros públicos de las cinco corbetas por un importe de 1.800 millones de euros. La operación, añadió, representa la mayor de la historia de los astilleros públicos españoles con un cliente extranjero, "lo que fortalece el futuro inmediato de Navantia y beneficiará a todos los astilleros de la compañía".

Según el comunicado, la firma de este contrato con Arabia va a beneficiar a toda la plantilla de Navantia, a la industria local con la que colabora y, en especial, a toda la Bahía de Cádiz, lo que explica "que haya recibido apoyos desde todos los ámbitos de la Administración". Esta importante operación "pone también en valor la presencia internacional de la compañía, ya que la sitúa en un área fundamental para el desarrollo de nuevos programas", añadió la Sepi.

impacto laboral

El comunicado de la Sociedad estatal incidió en el impacto que este contrato supondrá en el empleo. Sus cálculos son que durante cinco años "se generarán anualmente cerca de 6.000 ocupados, directos e indirectos. De ellos, más de 1.100 serán directos, más de 1.800 empleados de la industria auxiliar de Navantia y más de 3.000 empleados indirectos generados por otros suministradores".

Recordó además que este contrato se ha estado negociando con el reino de Arabia Saudí desde 2015, "y supondrá una carga de trabajo global de alrededor de siete millones de horas para los astilleros de Bahía de Cádiz, Ría de Ferrol y Cartagena y su industria auxiliar". Es, por lo tanto, "un contrato clave" para garantizar la actividad de trabajo de Navantia, principalmente para sus astilleros de Bahía de Cádiz, recalcó la Sepi.

Hasta 2022

Una vez firmado, el reloj comienza a correr. Así, el programa de construcción de las corbetas arrancará a finales de este año, de forma que el último buque deberá entregarse en el año 2022. Pero, además, Navantia será responsable del apoyo al ciclo de vida durante cinco años, desde la entrega del primer buque, con opción a otros cinco años adicionales.

La Sepi insistió también en que lo logrado "consolida internacionalmente a la compañía y en especial a este producto con un sistema de combate propio, que puede satisfacer las necesidades de otros potenciales clientes en la región y en otros mercados de interés". "Las corbetas" -recalcó- "estarán adaptadas a los requisitos de la Marina de Arabia Saudí, ofreciendo avanzadas prestaciones". El contrato también incluye el suministro de varios servicios tales como, apoyo logístico integrado, adiestramiento operacional y de mantenimiento, suministro de centros de formación y adiestramiento para el sistema de combate y sistema de control de plataforma de los buques, apoyo al ciclo de vida, y los sistemas para el mantenimiento de los buques.

La otra pata importante del acuerdo es el nacimiento de una sociedad pública mixta, cuyo origen estuvo también en Madrid, cuando el príncipe heredero Mohamed Bin Salman, rubricó el preacuerdo. Se trata de una joint venture que se creará en Arabia fruto de la unión entre Navantia y la empresa estatal saudí SAMI (Saudi Arabian Military Industries). Esta alianza, según la Sepi, "beneficia a Navantia y permite potenciar los programas de defensa en Arabia Saudí reforzando su economía. Esta joint venture supone una oportunidad excepcional para posicionar los sistemas integrados y soluciones tecnológicamente avanzadas de Navantia en el mercado de Arabia y su área de influencia, y está alineada con la estrategia de internacionalización de la compañía", añadió. Y Navantia especificó aún más: "Esta alianza beneficia a Navantia y permite potenciar los programas de defensa en Arabia Saudí reforzando su economía en línea con la Visión 2030 promovida por el Gobierno de este país".

Las corbetas están basadas en el modelo Avante 2200 de Navantia, que es un buque polivalente especialmente diseñado para las misiones de vigilancia y control del tráfico marítimo, misiones de búsqueda y rescate y asistencia a otros buques, entre otras. Además, los buques tendrán una importante capacidad para la defensa de activos estratégicos, de inteligencia y capacidad antisubmarina, antiaérea, antisuperficie y de guerra electrónica.

De hecho, como explicó Navantia también en otro comunicado, el diseño de las corbetas "es de última generación, maximizando a la vez la participación de Navantia incorporando productos propios como el sistema de combate Catiz, el sistema de comunicaciones integradas Hermesys, la dirección de tiro Dorna, el Sistema Integrado de Control de Plataforma, el puente integrado Minerva y los motores y las cajas reductoras".

reacciones

La confirmación de este contrato largamente esperado tuvo, lógicamente, numerosas reacciones. Además de la ministra de Hacienda y la presidenta de la Junta, mostraron su valoración la secretaria general del PSOE de Cádiz, Irene García; el diputado de Ciudadanos, Javier Cano; el subdelegado del Gobierno en Cádiz, José Pacheco; o el presidente de la Confederación de Empresarios de Cádiz (CEC), Javier Sánchez Rojas.

Todos, sin excepción, coincidieron en señalar el nuevo contrato como una magnífica noticia para la Bahía de Cádiz. Irene García, además, dijo que "hay que creer en los astilleros y defenderlos aquí como empresa pública estratégica para nuestra economía, sin ningún tipo de fisuras, como hacen en Galicia, donde todos los partidos van a una y son intocables". Javier Cano, señaló que "ahora debemos tener las miras puestas en el futuro a medio y largo plazo, y aprovechar este contrato para consolidar dos instrumentos esenciales para el futuro como es el proyecto del Astillero 4.0 y un convenio colectivo único".

José Pacheco, tras su toma de posesión ayer, valoró que "es una garantía de futuro que demuestra que el Gobierno de Pedro Sánchez actúa con responsabilidad al ratificar un proyecto vital para el desarrollo industrial de la Bahía de Cádiz. A pesar de la duda de muchos, el presidente del Gobierno ha cumplido con la palabra dada cuando aseguró que este acuerdo estaba cerrado".

Por último, Sánchez Rojas afirmó que "esto es fruto del buen trabajo del Gobierno anterior y del actual que lo ha acabado; hay que sacar pecho por la industria auxiliar gaditana que es la que da soporte a Navantia".

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