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Tribuna

Francisco mesonero

Director general de la Fundación Adecco

La revolución del talento sénior

La apuesta por el talento sénior y por la diversidad generacional, es ya un imperativo. Empresas que hoy son rentables dejarán de serlo si no prestan atención a este fenómeno

La revolución del talento sénior La revolución del talento sénior

La revolución del talento sénior / rosell

En los últimos años se ha hablado mucho de la revolución tecnológica y digital en la que está inmersa la sociedad del siglo XXI. Es lo que en muchos foros económicos del planeta ha venido a llamarse la quinta revolución industrial, tan ansiada por algunos y temida por otros.

Sin embargo, no se habla lo suficiente de los cambios demográficos y las consecuencias que pueden tener en el escenario global. Porque el futuro no va de la mano (únicamente) del big data, sino de las personas. ¿Estamos prestando la suficiente atención a nuestro capital humano? El éxito de las empresas y sociedades va a depender de la capacidad que tengamos para dotarnos de unos profesionales cuyas competencias y habilidades conecten con las necesidades de un mundo en constante evolución. Y en España, como en gran parte de los países europeos, estos profesionales son cada vez más longevos (que no envejecidos). La palabra envejecer implica asumir un desgaste, un deslucimiento, una obsolescencia. Sin embargo, prefiero quedarme con la madurez, la experiencia, la templanza o los enlaces vitales y emocionales que atesoran los profesionales séniors, y que son clave para construir el futuro y superar la crisis que hoy nos asola.

A pesar de estos valores, nuestro mercado laboral sigue desechando, fruto de tics y prejuicios presentes en el imaginario social, a los profesionales de más edad. Además, ellos mismos tienden a autoexcluirse de los procesos de selección, asumiendo como irremediable que a partir de los 55 años no se puede trabajar. Toda una sinrazón, cuando al mismo tiempo prolongamos la edad de jubilación, en sintonía con una expectativa de vida cada vez más alta y con la mirada puesta en la sostenibilidad de nuestro Estado del Bienestar. En Andalucía, la población activa mayor de 55 años ya representa el 18% del total. Y los desempleados sénior constituyen el 14% de la fuerza laboral disponible. Porcentajes que, irremediablemente, seguirán creciendo, ante una esperanza de vida en máximos históricos y una tasa de natalidad en caída libre.

Las empresas y el propio Estado deben anticiparse a las consecuencias que se derivan del proceso de envejecimiento mundial y empezar, desde hoy mismo, a contemplar el talento sénior como parte esencial de sus políticas y actuaciones. Incentivos como la compatibilización del ejercicio de la labor profesional con el cobro de la pensión son rentables para la sociedad y para el Estado. Ahora es el momento de desterrar la imagen del profesional mayor de 55 años como obsoleto para dar paso a una visión renovada que ponga el foco en su potencial, impulsando a los propios séniores a salir del inmovilismo y a ocupar el protagonismo que les corresponde en el mercado laboral del siglo XXI.

Nos guste o no, la apuesta por el talento sénior y por la diversidad generacional es ya un imperativo. Empresas que hoy son rentables y competitivas dejarán de serlo si no prestan atención a este fenómeno que caracteriza, no sólo a sus empleados actuales y potenciales, sino también a clientes, proveedores y a unos Grupos de Interés cuya media de edad es cada vez mayor.

Para facilitar este gran reto, desde la Fundación Adecco y la Fundación SERES, con la colaboración de 8 empresas, hemos presentado el primer Libro Blanco sobre la gestión del talento sénior en España, confiando en que sirva para dar luz a una realidad (más presente que futura) que ya está tocando a la puerta de todas las empresas y sociedades.

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