Tribuna

José María del Cuvillo Pemán

Saturno devora a Pemán

‘Saturno devorando a su hijo’. ‘Saturno devorando a su hijo’.

‘Saturno devorando a su hijo’.

Leyendo la prensa de estos días me ha invadido una profunda tristeza. En Cádiz, el Ayuntamiento gobernado por Podemos ha decidido que Pemán no ha existido y hay que borrar su memoria de fachadas y monumentos.

No conocemos muy bien el fundamento, pero seguro que algo terrible debió hacer durante su vida para merecer semejante escarnio público. Tal es la inquina que produce su nombre al Ayuntamiento que incluso ha decidido eliminar la lápida de la fachada de su casa de nacimiento en la que simplemente se recordaba que en ella había nacido el insigne escritor.

La tristeza ha dado paso a la indignación, pero parece que en este país que nos toca en suerte para vivir se pueden hacer estas cosas libremente y sin que la Junta de Andalucía considere necesario tomar cartas en el asunto reuniendo a su comité de expertos en memoria histórica para proceder a requerir al Ayuntamiento la subsanación de este desaguisado.

Pero esto que sucede no debe sorprendernos. Una ciudad que decide borrar de la faz de la tierra a uno de sus más eminentes hijos bajo la excusa de una visión sectaria de la historia, es algo que lamentablemente llevamos los españoles en nuestros genes. ¿Quién no recuerda el cuadro del genial sordo llamado Saturno devorando a su hijo? Esa es la imagen más fiel de lo que está sucediendo en Cádiz. Un Saturno monstruoso se eleva sobre las torres y miradores del cielo de Cádiz. Es el monstruo de la ignorancia, la incultura y el odio, que se lleva a sus fauces a un Pemán inerte, indefenso y desvalido. Esa es la imagen actual que Cádiz está transmitiendo al mundo.

Ante esta extraña actuación habría que preguntarse qué mal tan terrible debió causar Pemán durante su vida que merezca este trato. La respuesta increíblemente es rotunda: ninguno. Pemán dedicó más de la mitad de su vida a buscar la reconciliación de los españoles y el retorno de la monarquía, base fundamental de nuestra democracia, a España. Por esta actividad recibió al final de sus días la más alta distinción que otorga la Corona española; el Toisón de Oro.Pemán durante toda su vida mantuvo la amistad con los escritores de su generación que se habían visto obligados a exiliarse. Existe prueba documental abundante de la correspondencia epistolar cruzada con muchos de ellos durante toda su vida, entre ellos Rafael Alberti y de las visitas que periódicamente les hacía en el exilio.

Se ha hecho referencia recientemente a la foto histórica que protagonizaron Pemán y Alberti en la Plaza de San Antonio de Cádiz, delante del domicilio del ilustre escritor en los últimos meses de su vida. Pemán padecía un parkinson galopante que le impedía moverse con facilidad, pero cuando vio a su amigo Rafael bajo el balcón de su casa diciendo el pregón del Carnaval no dudó ni cinco minutos en hacer que le bajaran al estrado montado en la plaza y darle un emocionado abrazo a Alberti. Al citar esta foto se ha dicho que era la foto de la reconciliación. Nada más lejos de la verdad. No es posible restañar algo que nunca estuvo roto. Pemán y Alberti siempre fueron amigos y el abrazo lo fue entre dos grandes amigos.Esto es lo que los actuales dirigentes del Ayuntamiento de Cádiz no alcanzan a comprender. El Saturno de la ignorancia y el odio sobrevuela Cádiz. Son unos días muy tristes.

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