Tribuna

Luis Miguel Torres

Director de Departamento de Cirugía de la Universidad de Cádiz y jefe de Servicio de Anestesia-Reanimación y Tratamiento del Dolor del Hospital Puerta del Mar

Prácticas en los estudios sanitarios, sí o sí

El tsunami que ha provocado en nuestra sociedad el Covid–19 aun no somos capaces de asumirlo completamente. La mal llamada "nueva normalidad" es el trastorno mas grande que varias generaciones hemos visto y que jamás pensamos pudiera ocurrir en nuestra opulenta y engreída Europa.

Aun así, vamos retomando la normalidad a pesar de continuos desajustes e incongruencias, muchas veces más motivados por la necesidad de la recuperación económica que por la lógica sanitaria.

Una de estas incongruencias es lo que ha ocurrido con la docencia en todas las Facultades de Medicina y Enfermería del país, en las cuales la brusca interrupción de la docencia presencial y sobre todo de la asistencia de nuestros estudiantes para realizar sus imprescindibles practicas, nos ha conducido a un enorme esfuerzo por parte de alumnos, profesores y de todo el personal del las facultades para intentar acabar el curso de la mejor manera posible, a pesar y sobre todo con la incertidumbre de hacer una evaluación no presencial, la cual jamás habíamos pensado que tuviéramos que hacer.

Nuestra docencia está acreditada para la enseñanza presencial, sin embargo, la necesidad ha hecho que hayamos tenido que reinventarnos sobre la marcha para hacer toda la docencia de forma no presencial en el último semestre del curso, cada profesor como ha podido e implementando recursos de un día para otro con la mejor voluntad y la comprensión de la mayoría de los alumnos, mientras además, muchos de los profesores en mayor o menor grado estábamos trabajando con la enorme presión de una nueva y grave enfermedad sin control, en una pandemia con más incógnitas que certezas.

La suspensión de las prácticas clínicas fue acogida con normalidad, dado que la prioridad en el inicio de la pandemia fue asistencial y era necesario dar una cobertura sanitaria adecuada a la población en riesgo. En esta situación tan grave, nuestros estudiantes de Medicina y Enfermería se ofrecieron de una forma altruista para colaborar en aquello que se les encomendara, sin embargo, en nuestra ciudad, esta colaboración no ha sido necesaria dada la "relativamente" escasa afectación de nuestros tres hospitales universitarios.

La suspensión de la docencia presencial ha provocado un sobreesfuerzo de los profesores de las facultades de Medicina y Enfermería, dado que teníamos que atender en primer lugar a los pacientes, y ocuparnos de preparar los hospitales para las peores circunstancias, que afortunadamente y por ahora no se han dado, mientras al mismo tiempo hemos tenido que dotarnos y aprender sobre la marcha el uso de herramientas no presenciales para que nuestros estudiantes pudieran conseguir los objetivos propuestos al inicio de curso.

Esta doble responsabilidad, en situación de crisis sanitaria, no ha sido suficientemente valorada, en un momento en que el profesorado vinculado de nuestra Facultad de Medicina ha ido disminuyendo progresivamente en los últimos años, con lo que un número reducido y con escasa renovación de profesores universitarios vinculados, conjuntamente con los profesores asociados de Ciencias de la Salud, hemos mantenido la docencia clínica de los estudiantes de nuestra Facultad, sacando tiempo para el aprendizaje de tecnologías que pudieran sustituir dignamente a la docencia presencial durante nuestro tiempo libre.Todo ello, creo que se ha conseguido razonablemente, incluso lo que más duda nos generaba, como hacer una evaluación final justa y real, también se ha hecho razonablemente.

Simultáneamente estamos ahora organizando la docencia del próximo curso con normas cambiantes e imprecisas, se están programando las actividades docentes y las prácticas clínicas juntamente con los responsables de la Consejería de Salud y las gerencias de nuestros hospitales universitarios. Y es en este punto donde debemos conseguir que todo vuelva a la normalidad, que las prácticas clínicas se organicen de tal forma que puedan ser viables en cualquier tipo de escenario, incluida la aparición de nuevos brotes y la vuelta a una docencia completamente virtual, la cual ahora sí tenemos planificada a falta de la decisión final sobre la modalidad en la que empezaremos el curso y la forma de medir la carga docente que una modalidad mixta lleva aparejada.

Las prácticas clínicas incluyen las prácticas de las asignaturas, pero también un amplio rotatorio clínico en 6º curso, que es una pieza fundamental del programa de formación de nuestros estudiantes y que sirve de nexo con la formación MIR.

Es evidente que llevamos años explorando, diseñando y algunos soñando con diversas herramientas docentes que permitan una formación más personal, basada en el uso de plataformas virtuales y de simulación, pero que no dejan de ser actividades complementarias del principal instrumento del que disponemos, que son las prácticas clínicas en los centros sanitarios que permiten la adquisición de las competencias y el profesionalismo, a través de la imprescindible interacción con pacientes y el personal sanitario.

Es, en este contexto, donde debemos plantear el uso más eficiente de los centros sanitarios en los que se realizan estas prácticas clínicas (hospitales universitarios, centros de salud, hospitales y consultas privadas, consultas de tarde, guardias, servicios de urgencias, centros sociosanitarios, etc.). Si nuestros estudiantes continúan con nosotros en todos estos ámbitos asistenciales, asumiendo los mismos riesgos y dotados de las mismas medidas de seguridad, además de aprender la ciencia y la profesión, contaríamos con todos ellos en caso de un nuevo brote y podrían realizar de forma inmediata las labores de apoyo que se les asignaran.

Es el momento de asumir responsabilidades y tomar decisiones y quizás riesgos para establecer las actuaciones necesarias que permitan la normalización de las prácticas clínicas en los centros sanitarios en el próximo curso académico 2020/21.

Es posible aprender en libros y vídeos, pero sin el contacto real con el paciente no se puede llegar a ser médico, enfermero ni fisioterapeuta.

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