El transporte público no tira

En los últimos 20 años, el uso del vehículo privado ha ganado puntos frente a los medios públicos en la provincia

La apuesta por el uso del transporte público es una de las grandes asignaturas pendientes en la Bahía de Cádiz desde hace décadas, desde que las relaciones entre las ciudades que conforman este área metropolitana provocan un movimiento de decenas de miles de personas cada jornada, usando buena parte de ellos el vehículo privado. Un intento por solventar el colapso de la red de carreteras, especialmente visible en el puente Carranza, provocó en 1997 la elaboración del Plan Intermodal de Transportes, un ambicioso proyecto en el que trabajaron de forma coordinada todas las administraciones públicas.

El objetivo de este plan era rebajar en 15 puntos el uso del transporte privado en la Bahía. Entonces se llegaba al 80%, y el uso del público apenas rozaba el 20%. La mayor contaminación ambiental, la enorme pérdida de tiempo en los trayectos, la tensión entre los conductores y, en paralelo, los atascos internos en las ciudades receptoras de tanto turismo, especialmente en Cádiz capital, animaron a un cambio radical de tendencia, que ya se estaba dando en otras grandes zonas de población del país. La Administración se dio un plazo de una década para cumplir sus expectativas. Sin embargo, en 2007 los porcentajes seguían sin moverse.

Es más, veinte años más tarde, el Consorcio de Transportes, nacido del impulso de esta apuesta por los medios públicos, reconoce que hemos ido a peor: el vehículo privado acapara ya al 87,7% de los viajes. Una cifra alarmante, que se une a los fracasos continuos que se producen en la Bahía y en la provincia cuando se intenta plantear alguna acción en común para su desarrollo económico y social.

A pesar del optimismo de la administración regional, sobre la que recae la gestión del Consorcio, es necesario hacer una profunda reflexión ante este fracaso comunitario, que tal vez no debería de extrañarnos. Ahí está como ejemplo el segundo puente sobre la Bahía, un proyecto que el Plan Intermodal nunca consideró necesario, aunque se ejecutara finalmente. Por el contrario, el tranvía metropolitano, que sí era a priori esencial, sigue siendo un compromiso incumplido, y más si hablamos de la línea que unirá Cádiz con Jerez.

En todo este tiempo, la mejora de la red de carreteras no ha ido acompañada con la incorporación de vías exclusivas para el transporte público; no se refuerza el transporte interurbano de autobuses; ni hay una conexión de los nacientes carriles bici entre las ciudades de una Bahía. A esto hay que sumar que la doble vía férrea no da abasto con los servicios, lo que limita el uso de los trenes de Cercanías. Sin duda, queda mucho por hacer.

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