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La sensación de inestabilidad también es mala

El Gobierno andaluz tiene recursos suficientes y plena sintonía entre sus socios, está anclado en la estabilidad, por lo que no hay motivos para extender la duda

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha vuelto a manifestar su intención de agotar toda la legislatura, puesto que cuenta con respaldo del otro partido de la coalición, Ciudadanos, y de un aliado parlamentario, Vox, que también ha renovado su apoyo al líder de la Junta, aunque estudiará cada asunto de un modo independiente. "Es tiempo de vacunas, no de elecciones", respondió ayer Juanma Moreno a las inquietudes de Vox, que anda demasiado ocupado en subrayar su desconfianza hacia Ciudadanos. Lejos del clima madrileño, el Gobierno andaluz está anclado en la estabilidad, porque tiene recursos aritméticos suficientes y plena sintonía política con sus aliados. No hay motivos, ninguno, para dudar de la solidez de este Ejecutivo ni del proyecto que aún tiene por delante. Será a lo largo de 2021 cuando haya que presentar los proyectos que pueden beneficiarse de los fondos europeos, por lo que ninguna administración debería permitirse cuatro meses de parón ni embarcarse en unas elecciones, cuyo resultado nunca está escrito. Ejemplos de esto tenemos recientes en Andalucía, porque el Gobierno que adelanta unos comicios por un único beneficio electoral es, finalmente, castigado en las urnas. Faltar a la palabra es algo muy serio. Pero en España los tres partidos del centro y la derecha andan sumergidos en una guerra de supervivencia cuyo paradigma es lo que estamos viendo en la Comunidad de Madrid. Más que un Gobierno parece que se dirime cuál de los tres partidos es expulsado del tablero. Entendemos que tan mala es la inestabilidad como extender la sensación de incertidumbre. A los gobiernos no sólo se les apoya con los votos, sino con la confianza expresa, y éste de Andalucía está comprometido a cumplir con sus obligaciones. Hace una semana, el Gobierno ratificó las bases de su alianza en un acuerdo del Consejo y ambos partidos se comprometieron a no aceptar ni cargos ni parlamentarios autonómicos de la otra formación. Y así ha sido, por lo que no hay que azotar la manzana con la intención de convertirla en un avispero. Por el bien del país, lo que se debe encapsular es la estridente y poco productiva política madrileña.

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