La responsabilidad de Ciudadanos

La crisis de Ciudadanos está directamente relacionada con el fin de la 'inocencia' de la llamada "nueva política"

En los últimos días, Ciudadanos (Cs) se ha sumido en una crisis interna que está poniendo incluso en peligro la viabilidad de un proyecto político que llegó a considerarse como alternativa de gobierno hace apenas unos meses. En resumen, se enfrentan dos facciones: una que encabeza el líder de Cs, Albert Rivera, que pretende seguir con una política de derechización del partido y de negativa a la investidura como presidente del Gobierno del socialista Pedro Sánchez; y la otra, protagonizada por los elementos más liberales, entre ellos Luis Garicano, que quiere levantar el veto al PSOE y devolver al partido a sus principios fundacionales, más centrados y sin la obsesión por asaltar el electorado tradicional de la derecha. Por ahora, la batalla ha provocado la dimisión de dos pesos pesados de Ciudadanos, como el diputado y portavoz de Economía, Toni Roldán, y el eurodiputado Javier Nart, además de algún líder regional. Sin embargo, Rivera sigue manteniendo por ahora el apoyo de gran parte de la Ejecutiva de la formación naranja, aunque nadie sabe cuál puede ser la deriva de esta crisis en las próximas horas.

La situación de Cs está directamente relacionada con el fin de la inocencia de la llamada, quizás con demasiado optimismo, "nueva política", un fenómeno surgido del desprestigio de los partidos tradicionales a raíz de la gran crisis económica. Sus dos grandes exponentes, Cs y Podemos, no han alcanzado sus objetivos en las últimas elecciones y han quedado relegados a formaciones minoritarias, pero con gran capacidad de influencia política debido a la fragmentación actual del Parlamento. Por tanto, Cs debe darse cuenta de que, por ahora, su objetivo de dar el sorpasso al PP y convertirse en el partido líder la derecha española ha fracasado, y que lo que le conviene es hacer valer sus cartas e influencia para mostrarse como lo que fue en un principio: un partido con una fuerte conciencia nacional, pero política, social y económicamente liberal, incluso con ribetes socialdemócratas. Ante todo, debe levantar el absurdo y pernicioso veto al PSOE y facilitar la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno con dos objetivos: dar estabilidad al país y evitar una vuelta a las urnas; e impedir cualquier tipo de influencia de fuerzas independentistas en el futuro Ejecutivo.

Ciudadanos nació como un partido para hacer frente a un crecido nacionalismo catalán en unos momentos en que PP y PSOE parecían haber perdido el norte y la iniciativa. Ahora, lo lógico y coherente sería que evitase que el secesionismo siguiese condicionando la vida nacional.

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