Una propuesta lógica pero extemporánea

Pedir una Conferencia de Presidentes autonómicos cuando aún no tenemos ni Gobierno centrales un brindis al sol

La propuesta lanzada ayer por el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín (Ciudadanos), de convocar una Conferencia de Presidentes para acometer de una vez por todas el sistema de financiación autonómica, que lleva cinco años caducado, puede considerarse como una maniobra de distracción en unos momentos en los que la gestión de la Administración andaluza en la crisis sanitaria por la listeriosis está siendo puesta en cuestión. La iniciativa de Marín no es en absoluto disparatada, pero el líder de Cs debería saber que, hoy por hoy, con un Gobierno central en funciones y la espada de Damocles de un adelanto electoral, sólo puede servir para hacer ruido mediático y captar titulares, como de hecho ha conseguido. Finalizado agosto, la situación política sigue exactamente igual que cuando la gran mayoría de ciudadanos se fueron de vacaciones. La parálisis política es ya el problema más grave del país y, en este contexto, pedir la celebración de una Conferencia de Presidentes autonómicos -órgano que creó José Luis Rodríguez Zapatero en 2004 y que hasta la fecha se ha reunido sólo en seis ocasiones- es algo completamente extemporáneo. Si Marín quiere abrir frentes con el Ejecutivo de Madrid debería buscar otros más adecuados a la realidad política andaluza.

Ahora bien, una vez que se solucione la actual crisis política y España tenga un Gobierno estable con el que encarar una nueva legislatura, no se debería desoír la propuesta de Marín. Como ya hemos señalado en numerosas ocasiones, España y Andalucía no pueden seguir funcionando con el actual sistema de financiación autonómica, que condena a nuestra comunidad autónoma -y a otras muchas regiones- a una infrafinanciación altamente lesiva para los intereses de los ciudadanos, con consecuencias en la sanidad, la educación, los servicios sociales y otros asuntos de vital importancia para el Estado del bienestar. Aunque Andalucía ha dicho por activa y por pasiva que necesita 4.000 millones de euros, llevamos cinco años dando vueltas a la reforma de la financiación sin que se solucione el problema.

Lo primero, por tanto, que debería hacer el vicepresidente Marín es exigir -empezando por su propio partido y líder nacional- la formación de un Ejecutivo central que pueda afrontar los problemas más urgentes del país, entre los que sin duda se encuentra el de la financiación autonómica.

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