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A la primera fase con seguridad

A la importancia de reactivar un sector tan potente como el del turismo se une la necesidad de no bajar la guardia frente al virus

Los bares y restaurantes y hoteles de las provincias que hayan pasado a la primera fase de la desescalada podrán abrir hoy sus puertas después de dos meses cerrados a cal y canto, siempre que no se supere el 50% del aforo. Este salto adelante en el desconfinamiento permitirá recuperar algo de confianza y gran libertad de movimientos, pero el riesgo al contagio y al tan temido rebrote también aumentará exponencialmente, sobre todo si no se respetan las restricciones. No todos los países de nuestro entorno con parecidas cifras de positivos y muertos han decidido abrir sus terrazas al público, y a nadie escapa en nuestro caso que si vamos a permitirnos el lujo de tapear en los bares -aún bajo un estado de alarma- se debe más a la imperiosa necesidad de reactivar la economía, que al hecho de haber acorralado al virus, algo que sigue lejos de la realidad.

En este contexto tan delicado, por tanto, si ya es importante que empiece a funcionar cuanto antes el turismo como uno de los motores que más tira de la economía andaluza, no lo es menos minimizar riesgos. Y para ello, el Gobierno central y el de la Junta han de clarificar unas normas y unos criterios que aún siguen generando dudas en el sector turístico, en particular, y en la población, en general. La mayoría de establecimientos, de hecho, aún está pensando a esta hora si merece la pena abrir, evaluando costes y beneficios, y por tanto permanecerá los primeros días a verlas venir. Los hoteles, en cambio, a la vista de las limitaciones de movimientos aún vigentes, directamente han optado por esperar como mínimo un par de semanas, antes de abrir al público en su gran mayoría. Aquellos que se sitúan en el litoral andaluz lo tienen aún más claro habida cuenta de que ni está permitido el baño aún, ni pueden recibir visitas de turistas de otras provincias, pese a que se encuentren en la misma fase de desconfinamiento, con lo que el sacrificio carece de mucho sentido.

La Junta ha trasladado a los alcaldes andaluces la idea de inaugurar la temporada de playas el 25 de mayo, y ya está trabajando en un una propuesta de apertura, cuyo borrador será enviado a todos ellos, para que incorporen sus sugerencias, antes de enviarlo al Gobierno central. Es importante dejar claro el aforo, la distancia de seguridad, los horarios y el control de los accesos. La Junta también quiere diferenciar entre playas urbanas y no urbanas, donde es más difícil controlar los aforos. Pero por muy bien que se concilie la seguridad con la economía y por más que se coordinen las administraciones, si cada cual no pone de su parte, será muy complicado evitar nuevos contagios.

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